
Los hechos suscitados en la sede de la Asamblea Nacional, el miércoles pasado fueron dantescos. Desde tempranas horas de la mañana, el terrorista que ostenta el cargo de Vicepresidente de la República, por encargo de su descocado jefe, asaltó el Parlamento Nacional, escoltado por el Alto Mando Militar y un puñado de criminales paramilitares que se hacen llamar “colectivos”; por la fuerza tomó el Acta de Independencia y después de una atropellada lectura, dio un discurso vacío, que mostró una supina pobreza de contenido sobre la historia patria. Al abandonar las instalaciones de la Asamblea Nacional, le dio carta blanca a los colectivos armados para actuar y cuando llegaron los diputados para celebrar la acostumbrada Sesión Solemne a la que habían sido convocados, el Palacio Federal Legislativo fue nuevamente asaltado por las bandas criminales que respaldan al narcogobierno. Esto obviamente aupado, coordinado y con contribución «eficientísima» de la vergonzosa Guardia «NaZional», allí estos esbirros desquiciados no reprimieron a ningún atacante de los parlamentarios. Obviamente quien custodia allí, es el cabecilla ya conocido Vladimir Lugo, el mismo comandante que vejó e insultó al presidente de la Asamblea Nacional en días pasados. Posteriormente, como es común en el caos-país, salieron diciendo que los agredidos fueron ellos y que había que apresar a los diputados y empleados de la Asamblea Nacional.

En un atentado tan vil como cobarde que se extendió por más de 6 horas en las que permanecieron secuestradas 350 personas entra parlamentarios, reporteros nacionales e internacionales y trabajadores de la institución parlamentaria, nos retrotrajo a 1848, cuando una turba enardecida atentó contra el Congreso Nacional mientras discutía el posible enjuiciamiento del mandatario José Tadeo Monagas, por haber ejercido facultades extraordinarias ilegalmente, emplear la fuerza armada sin consentimiento del Consejo de Gobierno y de haber ejercido la administración fuera de la capital. Las imágenes nos muestran un salvajismo primitivo e irracional que no es característico de la idiosincrasia venezolana, indudablemente fue una maniobra orquestada por el régimen y perpetrada por grupos entrenados y dirigidos por el G2 cubano. El resultado de ese movimiento de terrorismo de estado fue 12 personas heridas, 5 diputados y 7 trabajadores del parlamento nacional.
A la impotencia que sentí como venezolano viendo lo que sucedía en la Asamblea Nacional, le añadí la indignación de ver a un General de la República, presidir el desfile cívico-militar que se efectuaba en la Av. Los Próceres de Caracas -por cierto a puertas cerradas, sin público, solo los lamebotas, arrastrados – apertrechado con una banda del tricolor cubano superpuesta sobre nuestra bandera nacional, muy ufano y fanfarrón lucia el militarucho traidor a la patria ese . Es una inmoralidad hablar de independencia y pisotear nuestra identidad venezolana y bolivariana. Me imagino que millones de venezolanos que vieron esa vulgar traición a la patria pensaron igual que yo, lo que no alcanzo imaginar es lo que siente el generalato y la demás oficiales cuando ven como se entrega de hecho la patria a un gobierno extranjero.
Como se siente un militar venezolano, formado académicamente y con valores nacionales de defender su patria, recibiendo ordenes de un guerrillero cubano porque la formación castrense de ellos no es muy legitima que digamos; de hecho su Comandante Fidel nunca hizo carrera militar y su hermano Raúl mucho menos. Supongo que por esa y otras muchas razones de que a algunos si les duele la patria, el recién nombrado Comandante General del Ejército, Mayor General Jesús Suárez Chourio, tuvo que encargarse personalmente y llegar hasta Maturín para asegurarse de la detención del Tcnel. Durbis Melán, Comandante del 322 Batallón de Caribes “Cnel Francisco Carvajal” en Monagas por cuanto, se dice, que intentó tomar el Fuerte Paramaconi (32 Brigada que reúne otras 11 unidades técnicas del Ejército). Hoy se desconoce el paradero de Melán.
Los verdaderos traidores a la patria empiezan por el Intergaláctico Supremo, Hugo Chávez, que entregó la patria a Fidel Castro y a su hermano y continúan con los militares activos venezolanos que permiten que semejante traición siga ocurriendo sin alzar su voz y sus armas en defensa de la soberanía nacional.

Cada día que pasa el gobierno es más errático e irracional, por eso estoy convencido diariamente damos un paso hacia la libertad. Gracias a la lucha del pueblo y al arrojo de los jóvenes que no abandonan la calle hasta recobrar la libertad, el Narcoterrorismo de estado está sitiado pero aún no derrotado. Hoy celebramos con gran júbilo la medida de arresto domiciliario otorgada a Leopoldo López y las otras adoptadas para algunos presos políticos que lejos de ser beneficios, son solo un primer acto de justicia. Aunque el gobierno tenga una agenda oculta detrás de tales decisiones y pretenda lavar sus ensangrentadas manos, el camino de la libertad está marcado, hay que seguir la ruta. Su exigua máscara de demócratas falsos permite ver fácilmente su intención de que algunas decisiones como el beneficio otorgado a López legitimen los montones de violaciones hechas por el Tribunal Supremo de Justicia y con esto asimismo creen que deslegitiman y desprestigian las actuaciones de la Fiscal General Luisa Ortega Díaz. La realidad es que las decisiones violatorias el pueblo las seguirá rechazando y las decisiones ajustadas a la ley se asumen como lo que son: Justicia. Todavía hay muchos presos políticos, exiliados, y sobre todo miles y miles de oprimidos, sin comida, sin medicinas y sin libertad de producir para levantar a una familia. Mi mensaje de aliento a la fuerza libertadora que nos ha defendido con toda su pasión en los últimos 100 días , ¡Bravo muchachos! Un aplauso de pie y este granito de arena en contra del régimen opresor.
«El Gato» Briceño
Twitter:@josegbricenot


