Cuando se acerca un nuevo aniversario de la fundación de nuestra amada ciudad, es pertinente puntualizar la calamidad que caído sobre la capital zuliana que por muchos años fue una urbe progresista, limpia y con una vialidad que era modelo en el país. Hoy Maracaibo está en ruinas.

En ruinas porque es una ciudad a oscuras totalmente. No sólo se trata de la precaria situación del alumbrado público, sino que ahora está sometida a mega apagones continuos que hacen que permanezca en tinieblas y que sus ciudadanos estemos a merced de gobernantes irresponsables que no atienden los problemas y ni siquiera se hacen responsables por el desastre que ellos han causado.

En ruinas porque su espíritu empresarial y comercial está en niveles mínimos ante la feroz crisis que nos azota como nación, pero además por el impacto de una emergencia eléctrica que los condena al cierre porque no tienen electricidad por muchas horas en el día.

En ruinas porque esa vialidad que fue la envidia de otras ciudades de Venezuela, hoy ha desaparecido. No hay una calle o avenida de Maracaibo que no esté llena de huecos, porque los pésimos gobernantes que están en el poder no hacen nada para darle mantenimiento.

En ruinas porque la basura llena todos los espacios en la ciudad y no hay quien se haga responsable de semejante problema de salud pública. Perdí la cuenta de las veces que ha dicho que en dos meses todo estará resuelto y lo único real es que la basura se acumula causando problemas a todos los maracaiberos.

En ruinas porque Maracaibo ya no es aquella ciudad alegre y bullanguera, porque sus ciudadanos han sido tan maltratados por la crisis ocasionada por el oficialismo, que ya no hay motivos para celebrar. Hasta nuestra gaita zuliana está ausente, porque los gobernantes actuales no se preocupan por cultivar a nuestra máxima expresión folklórica.

Maracaibo vive un nuevo aniversario en un momento oscuro y triste. No hay razones para celebrar. Lo que se hizo durante tantos años de esfuerzo, lo han destruido los malos gobernantes. Los maracaiberos no se merecen el castigo al que han sido sometidos por el oficialismo. No merecen ni siquiera ser llamados gobernantes.

@PabloPerezOf