Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones, Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), detuvieron al periodista Wilmer Valentino Quintana García, luego de que el Juzgado Tercero de Control del Estado Guárico emitiera una orden de captura por la presunta “promoción o incitación al odio” por denunciar actos de corrupción.
La orden de aprehensión establece que los afectados por las denuncias realizadas por Quintana son el gobernador del estado, José Manuel Vásquez Aranguren y el presidente de la empresa Alimentos Guárico (Alguarisa) Emilio Avila, y asegura que el periodista violentó la inconstitucional «ley» contra el odio al denunciar actos de corrupción en el manejo y distribución de las bolsas de Clap y las fallas en el suministro de gas doméstico.
La detención arbitraria de Quintana se suma a la de Karen Palacios, clarinetista del Sistema Nacional de Orquestas, quien fue excarcelada la noche del martes 16 de julio, luego de que el fiscal general designado por la constituyente, Tarek William Saab, asegurara que sería “puesta en libertad”.
Todo el proceso legal al que fue sometida Karen fue arbitrario y lleno de irregularidades, se le juzga por el delito de instigación pública porque utilizó las redes sociales para expresar su descontento con la Orquesta Filarmónica Nacional cuando rechazaron su contrato por su posición política en contra de Nicolás Maduro.
Cuatro tweets explicando la situación a la que fue expuesta bastaron para que el 1º de junio llegaran a su casa varios funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), y con la excusa de llevarla a una entrevista la sometieran seis horas después a permanecer detenida 46 días a pesar de tener una boleta de excarcelación.
