La Agencia de la ONU para los Refugiados advirtió que si la situación en Venezuela no cambia, el flujo de migrantes venezolanos «va a continuar» sin que nada lo detenga. La cifra de exiliados podría superar los seis millones.

Filippo Grandi, jefe de Acnur, advirtió sobre la gravedad de la crisis humanitaria en Venezuela que día a día obliga a miles de ciudadanos a dejar su país; una situación que afectará aún más a los países de la región y podría llegar a colapsar.

El pasado martes 6 de agosto, el canciller peruano Néstor Popolizio criticó a la comunidad internacional por no actuar de manera solidaria y financiera en relación con la migración venezolana. El canciller señaló que a pesar de la gravedad de la crisis, el mundo no ha ayudado lo suficiente a los países receptores.

Sin embargo, la situación puede empeorar. El chavismo y la oposición continúan en un diálogo que hasta ahora no ve resultados y que con el paso de los días pareciera no avanzar; entre tanto, son miles los venezolanos que deciden arriesgar sus vidas, salir del territorio y enfrentarse a condiciones precarias en una migración descontrolada.

“Yo no estoy muy optimista” sobre el futuro de la crisis migratoria de Venezuela, afirmó Grandi. “Este flujo va a continuar si no hay una solución política en Venezuela que permita a estas personas regresar a su país”, agregó.

Grandi aseguró que el flujo de migrantes venezolanos en la región es “el más importante” en el mundo en décadas y cifró en más de cuatro millones la cantidad de ciudadanos de ese país que emigraron en los últimos años.

El panorama no es alentador, al mismo tiempo en que Venezuela escasean las soluciones, los países de la región también enfrentan sus propios problemas donde por ejemplo, Argentina podría caer de nuevo en manos de la izquierda, una situación que podría expulsar a migrantes venezolanos que llegaron a ese país en busca de un futuro y que ahora se sienten en un laberinto sin salida.

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