¿Maduro o Cabello? ¿O quizás ninguno de los dos? Para solucionar el caso venezolano, hay que identificar al ideólogo del horror.
El mundo se enteró de la noticia a través de la agencia internacional de noticias The Associated Press: la administración de Donald Trump decidió negociar directamente con el dueño del circo, Diosdado Cabello.
Efectivamente, desde Bogotá, el periodista Joshua Goodman hace referencia a meses de conversaciones secretas del gobierno de Trump con Diosdado Cabello, con la anuencia de Nicolás Maduro.
«Cabello no quiso hablar sobre ningún detalle de la reunión, y en un momento dado dijo que se trataba de una mentira, una manipulación. Pero también señaló que él ha estado dispuesto desde hace tiempo a hablar con quien sea, siempre y cuando cualquier conversación se lleve a cabo con la aprobación de Maduro. Agregó que solo se reuniría con los que dijo son los propietarios del circo, una aparente referencia a Estados Unidos», afirmó el intermediario de Cabello cuya identidad no fue revelada.
Llama la atención la referencia del circo porque habría que ver quién es el que esta realmente hablando con el dueño, si Cabello o Trump. Y dado el actual estado de cosas no es difícil pensar cuál es el circo en cuestión. Trump esta hablando con el dueño del circo venezolano, no al revés. ¿Y por qué?.
Los Estados Unidos aprobaron la línea de actuación de los partidos del G4 el 30 de abril de 2019, confirmado por el mismo Elliot Abrams en una fórmula de confianza ciega dada a la oposición oficial, lo que muestra que los Estados Unidos sabían lo que estaban haciendo.
Sin embargo, Cabello no era parte de esos «funcionarios de alto rango» mencionados por Abrams, y antes del 30 de abril, el gobierno y Diosdado ya estaban enterados de la maniobra de López-Guaidó, debido a la estructura de sapeo pagada por el régimen, lo que hizo abortar el plan opositor con los resultados que todos conocemos.
