LA SEMANA PASADA cuando estaba a punto de enviar esta Antena, llegó la noticia desde Caracas que Iris Marina (García Parra), mi sobrina, la colega que recorrió las calles de la gran capital con el micrófono de su querida Radio Caracas Televisión durante varios años, estaba en estado de avanzada gravedad, víctima de un cáncer que ella dominó alrededor de diez años.
MIS LÁGRIMAS fueron mi primera respuesta y durante varios minutos detuve la tecla de “enviar” de mi computadora, ante la duda de escribir o no algo sobre Iris Marina. Pero esa duda no duró mucho y tomé la decisión de no escribir nada, pues esta guerrera de sangre guanariteña había dominado ese flagelo, junto a sus tres hermanas (Jusemil, Aura Helena y Celia Beatriz) con el recuerdo de sus padres fallecidos (Celia Parra y Efraín García), el apoyo de su esposo Francisco y desde hacía once años la presencia de su hija Beatriz Helena. “Iris va a salir otra vez de esto” dije para mis adentros, aunque mis lágrimas seguían brotando.
NO HABÍAN PASADO TRES HORAS de ese negro domingo cuando el teléfono nos trajo la noticia que nos golpeó el corazón. ¡Iris Marina ha muerto!
CON LAS MILES DIFICULTADES que afrontamos desde hace varios años los venezolanos, nuestra familia, desde diversos rincones del país, salió hacia Caracas.
FUERON LARGAS HORAS DE VIAJE que en silencio nos permitieron recordar la sonrisa y la conducta juguetona de Iris Marina desde su niñez y adolescencia, que también le acompañaron durante su madurez. Esa misma sonrisa que cuelga en un retrato en nuestra vieja casona en Guanarito, junto a los otros retratos de sus primos y primas, que para su abuela (mi madre, Emiliana Pinto de Parra) era el mejor regalo, ya que esos retratos eran de la graduación profesional de cada uno de ellos. ¡Qué orgullo para “mamita” y para toda la familia!
CÓMO NO RECORDAR a Iris cuando todas las noches (como también lo recordó nuestro primo-paisano, Yorman Tovar en extraordinario trabajo que hizo circular esta semana por las redes sociales) a través de Radio Caracas Televisión, nos decía al final de su reportaje: “Iris García, El Observador”.
IMPOSIBLE PODER OLVIDARLA cuando en cada Navidad y Año Nuevo al darme personalmente o por vía telefónica el abrazo de esas fechas, yo le contestaba: “igual para ti”, soltaba la carcajada contagiosa que alegraba el espíritu de quien la escuchaba, sabiendo que esa era mi única respuesta a esos saludos.
LARGA Y TRISTE TRAVESÍA para llegar al ataúd de Iris Marina, ataúd que, aunque sabemos que es inevitable para los mortales, jamás hubiésemos querido ver.
PERO QUE ALEGRÍA llegar allí y oír las palabras de quien fue su confesor, Fray Luis Antonio, padre capuchino, quien en un momento de la oración fúnebre, soltó la Biblia y pidió perdón y permiso por lo que iba a decir.
“ESTOY CONTENTO-dijo- porque Iris va a una mejor vida al lado de Dios, que es lo que ella merece, pues aparte de haber sido una católica practicante, a quien confesaba y daba la comunión cada mes, con su dolor a cuesta por su terrible enfermedad, siempre se sobrepone al mismo, para ayudar a quien la necesitaba”.
QUE ORGULLO, IRIS, tenía razón tu confesor, pues al llegar cerca de tu ataúd y mirar alrededor tanta gente, entendimos mejor la nobleza de tu corazón. Allí estaban no solo tus compañeros de RCTV, sino colegas de casi todos los medios de comunicación de la capital de Venezuela, destacando tus compañeros y compañeras de “Caraota Digital”, medio digital del cual tú eras su coordinadora general.
ALLÍ ESTABA Nelson Bocaranda y su esposa Bolivia, pues no solo eran tus amigos, sino que esta última sabe lo que es sufrir esa terrible enfermedad.
COMO NO ENCOGERSE EL CORAZÓN, al leer los centenares de emotivos mensajes destacando las virtudes, el profesionalismo y las bondades de Iris, como por ejemplo los de Chuy Torrealba y Sergio Novell, entre otros.
ALLÍ ESTABAN, alrededor del ataúd, peleándose el privilegio de rezarte un rosario, tus compañeras y compañeros del movimiento católico, del cual formabas parte en la Iglesia La Chiquinquirá de Caracas.
ARAJO, IRIS, cómo no sentirse orgullo de ti al ver la entrevista que te hizo la colega Erika Corrales cuando el cierre de RCTV y que ella misma hizo viral esta semana.
IRIS, se necesita carecer de lágrimas para no llorar, cuando al responder una pregunta de esa entrevista, tu dijiste con esa fortaleza que te caracterizó: “Con el cierre de RCTV perdí mi trabajo, me acaban de diagnosticar un cáncer de senos, se murió mi madre y poco después mi padre.- !Qué más puedo esperar, se acabó mi vida!. Pero de inmediato reaccioné y recordé que hay un Dios, me aferré a él y aquí estoy, con el apoyo de ese Ser Supremo, para los que me necesiten”.
ESA FUE IRIS MARINA. La misma que durante casi una década luchó contra un cáncer y hace tres meses cuando se sintió desfallecer y sus inseparables hermanas y su esposo consiguieron un nuevo tratamiento dijo: “Dios, te pido que esta sea la última prueba, cúrame, pero si me necesitas en el cielo, llévame contigo, que aceptaré tu decisión”. Esa fue Iris.
IRIS MARINA, de regreso a Guanare, quizás con mayor tristeza que la del viaje de ida, recordaba que yo fui el primer periodista de la familia, y te confieso que jamás pasó por mi mente preguntarte si habías escogido esta profesión “por seguir los pasos de tu tío”. Si esa hubiese sido tu respuesta, me sentiría doblemente orgulloso, pues debo decir con emoción que me superaste, pero sobre todas las cosas siempre diré, que es mucho más importante que cualquier título, que “fuiste mi sobrina”. ¡Esa fue Iris!.



Dra. Damaris de Vargas La Especialista en Bienes Raíces en Venezuela
