En ética para Amador del escritor español Fernando Sabater, plantea el siguiente trazo; No podemos ser libres de elegir lo que nos pasa, si no libres de responder a lo que nos pasa de tal o cual modo; revelando el filosofo la estrecha relación que existe entre la libertad y la ética como deber moral, hablamos de libertad como el poder de decisión de cada una de nuestras acciones; pero a su vez implica nuestras responsabilidades frente a esas decisiones, las cuales serán del modo correcto o del modo incorrecto, de modo que podemos decidir lo que os conviene; pero también lo que no, os conviene, vale decir que a partir de estas reglas preeminentes sobre la libertad y la ética; debemos precautelar la hacencia de la política, en hacer lo que más me conviene O hacer lo correcto, el cual implica el deber ser de la conducta individual de cada ser humano y por ende aplica en perfecta adecuación a la hacencia política; qué corresponden al carácter del hombre en su habitad, en su altruismo y virtudes que perfilan el comportamiento en sociedad.
Con la aparición del comunismo del S XXI, y su gobernabilidad de 20 largos años, la conducta política del hombre público en Venezuela, comenzó unas desviaciones inadvertidas, que día a día se fueron transformando, hasta llegar a lo que hoy tenemos las perversiones de la política criolla; ello ha empalmado un sinfín de conductas sociales que abrigan verdaderas acciones de inmoralidad social; y comenzamos a oír como normal, el ROBA pero deja Robar, el Roba pero es buena gente, el roba para darle a los demás, el roba para él solo, no como mengano quien es secretario general del partido, el roba para todos; a mí que me ponga donde (HAIGA), ese dirigente si es bolsas, si lo pusieron allí es pa que robe, no para que se la dé, de honesto, dígale a mi compadre que robe para los dos; así fuimos de lo correcto a lo incorrecto, adecuando nuestros oídos, a percibir la conducta inmoral de quienes ejercen la función pública, como algo normal, como si se tratase de la conducta ordinaria de toda una sociedad en decadencia, que dejo atrás sus valores y costumbres de gente proba y honestas, génesis de la Democracia; para sucumbir ante la barbarie, la deshonra, las tinieblas, el carácter delictual del hombre Nuevo del socialismo del S XXI.
Con mi corrupto no te metas; con el transcurrir del tiempo cada uno de los venezolanos tiene su corrupto particular, a modo muy peculiar o vive dentro de su hogar familiar, o simplemente es su vecino; una suerte de lotería, se lo gano, de tal modo que convivimos en nuestro entorno con un entramado delictivo que nos parece normal, ya no diferenciamos lo correcto de lo incorrecto, y nos apeamos, a que no hay diferencia entre lo malo y lo bueno, entres quienes cotidianamente cumplen su deber delincuencial, y entre quienes solo omiten ese comportamiento, y cabalgan en su propio beneficio, ello va desde el buen hombre de mantenimiento de la Prefectura o Registro Civil, que ve como sus compañeros cobran por entregar una partida de nacimiento, y ve una oportunidad para granjearse un dinerito extra, y comienza a ofertar sus servicios; pasando por el funcionario del Saime, que cobra honorarios extra por la entrega de un pasaporte o la prorroga, el funcionario del inti que cobra por repartir tierras, el del Inavi que coimisa para la asignación de una vivienda, el juez y fiscal que cobran por la libertad de un delincuente, el ministro que cobra su pequeña comisión por la asignación de la obra, hasta el presidente de la república que hace sus negocios oscuros con los impuestos que pagamos los ciudadanos, con las reservas tangibles y no tangibles del país y cualquier otro negocio que implique las triquiñuelas propias de mi corrupto favorito; pero el desmadre de la corrupción campea en cada uno de los organismos del estado, ministerios, institutos autónomos, gremios profesionales, pero donde se acentúa con mayor gravedad es en los cuerpos policiales del país, sin excepción, donde fabrican delitos, e implantan la extorsión como uno de los mecanismos de mayor lucro, utilizando el secuestro de sus víctimas para lograr la vuelta en moneda del tío sam, como dicen los policías en su lenguaje delincuencial; de tal modo que si nos enfermamos, y la cura es un funcionario público honesto, irremediablemente moriremos por cuanto no es posible conseguir un funcionario público honesto, simplemente el sistema del socialismo del S XXI, los arropo con su manto delictivo; axioma que prevalece también mas allá del alcance de la administración pública; donde el facilismo enmudeció a la audiencia, y surge un nuevo tipo de economía impulsada por el S XXI, denominada el bachaqueo, que no es otra cosa que la viveza criolla en desarrollo de sus andanzas, socavando la buena fe de los venezolanos, convirtiéndolos en presa fácil del matraqueo que ha impulsado el comandante obrero desde Miraflores.
Mi partido y yo, yo y mi partido, larga vida a las organizaciones políticas, soporte fundamental de la democracia; quienes tampoco han salido ilesas a estos largos 20 años de contaminación y descomposición social y política, impulsado desde la trinchera de los comunistas criollos; organizaciones políticas con mucha tradición partidista, han visto mermada sus nominas partidistas, otras han crecido mediante el caminar de los lomos a otras organización, algo muy parecido al sabañón otras como mi organización acaba de arribar a 78 años de coexistencia política, al son de Pan Tierra y Trabajo, sigue surcando en trochas y sabanas, aun cuando ahora difícilmente pasa por caseríos; para que el socialismo del S XXI se haya mantenido en el poder necesariamente hubo de tener soporte y aliados políticos, no solo de sus parciales partidistas, sino también del establishment opositor, que a juzgar por lo que se oye y se dice entre pasillos, la mayoría de la dirigencia tiene esos acuerdos baja la meza con los factores del gobierno, que de una u otra manera han sido cómplices de esta tragedia que vivimos día a día los venezolanos, de allí la necesidad de refundar la acción política y las organizaciones políticas.
La refundación implica corregir el rumbo, corregir la forma y el fondo del accionar político y de las organizaciones partidistas; ojo y no me tilden de de anti partido, soy un convencido de la necesidad de las organizaciones políticas, como soporte de la democracia, de allí que el punto no es el partido u organización política, el punto es la vigencia, la dirigencia y la conducción política que han tenido en los últimos 20 años, como autoridades de los partidos; la dirigencia se convirtió en cómplices de mi corrupto preferido y la conducción partidista dejo de cumplir sus fines para el país, y paso a ser franquicias para actos electorales que acompañan una componenda gubernamental, dejaron atrás el sentido de pertenencia; lejos están estas franquicias de representar los más altos intereses de la República, y llegamos al punto donde mono no carga a su hijo; estamos inmerso la inmensa mayoría del país, Atrapados por dos minorías que a decir verdades gobiernan en contubernio de un lado el PSUV o polo patriótico y su comandante obrero, con su ola de corrupción y sus asociaciones ilícitas con los grupos guerrilleros de Colombia y otras latitudes para triangular el negocio de la droga en el mundo y del otro lado la minoría del establishment opositor encabezado por el presidente de la asamblea nacional, y su G4, quien ya supo en la intimidad de su casa, de que se trata la corrupción, al estar inmersos varios miembros de su partido en el manejo doloso de la ayuda humanitaria.
Frente a toda esta debacle de los partidos, en la conducción política de país, se hace necesario corregir y reformar patrones de conducta, mediante el cual las organizaciones deben refundarse, mediante la orientación de un verdadero plan país, el cual incluya las distintas fuerzas y gremios, la renovación de sus autoridades, mediante elecciones libres, sincerar la nomina partidista y evitar el reciclaje engañoso de algunos partidos, el cual implica echar a un lado de una vez a los partidos de maletín que solo buscan hacer negocios con el dinero de los venezolanos; y no me digan que no es momento, porque llevamos 20 años en ello, no es momento, pues el momento es ahora, de retomar la política un función de su apostolado que es, y no una forma de hacer negocios para salir de una condición X, es momento de apelar a la reserva moral del país, para que juntos retomemos la senda de la ética, la moral y la honestidad administrativa en el manejo de la cosa pública, al servicio de todos los venezolanos.
Abogado José Chino Viloria
