El hampa se reinventa para vivir en una sociedad en crisis

“El delincuente evoluciona junto a la sociedad”, señala Fermín Mármol García

La tarde del viernes 20 de septiembre, Michel Fernández, hijo del alcalde de Los Salias, esperaba hacer un buen negocio, iba a comprar una camioneta que estaba en oferta, toda la negociación se había hecho a través de las redes sociales. 

El joven piloto de aviones, pidió a unos policías que lo acompañaran para garantizar su seguridad. No se imaginaba que todo era parte de un ardid diseñado por la supuesta vendedora para robarle el dinero que tenía guardado para la compra. Fue asesinado en una emboscada. 
El secuestro exprés es un delito en extinción. Hoy en día las víctimas deben llevar a los secuestradores hasta sus hogares donde cargan con todo lo que hay en el inmueble. 
En Los Teques más de mil comerciantes fueron estafados bajo la promesa de que su dinero se duplicaría en un lapso de 21 días. La estafa se llama “El Mandala de la Abundancia”. 
Las víctimas desembolsaron más de un millón 500 mil dólares y difícilmente recuperarán el dinero invertido. 
La escasez de medicamentos es otro terreno fértil para la estafa. Personas inescrupulosas se valen de la necesidad y ofrecen a través de las redes sociales medicamentos a precios muy superiores a los del mercado y cuando les pagan dejan al enfermo sin medicina y sin dinero. 
Otra nueva forma de actuar consiste en robar en los apartamentos cuyos dueños emigraron. Los ladrones, escaladores, hacen seguimiento en las noches vigilando qué luces se encienden y cuáles no y luego entran y cargan con todo lo que puedan sacar por las ventanas. 
En medio de la crisis que golpea al país y que llevó a la población civil a reinvertarse para sobrevivir, el hampa también evolucionó. 
Delincuencia adaptable 
A juicio del criminólogo Fermín Mármol García, el delincuente evoluciona, se adapta a los tiempos y a las limitaciones que se le imponen, busca y aprovecha las debilidades y las explota a su favor. 
“El delincuente es un actor social y al igual que todos los componentes de la sociedad, cambia y se adapta al ritmo de los tiempos”. 
 
Dominio territorial 
Mármol agrega que ha observado una evolución del delincuente venezolano a lo largo de los últimos años, proceso que debe ser analizado por sus efectos en la sociedad. 
En primer lugar destaca que “hay un nuevo tipo de organización criminal mucho más grande. Que controla grandes extensiones territoriales en la que actúa”. 
Además, señala el especialista, que debido a la crisis la actividad delictiva se ha convertido en un hecho colectivo. 
“Mucha gente participa directa o indirectamente en ella. Por ejemplo en Barlovento, familias participan en la “industria del secuestro”, prestan su casa y alimentan a los rehenes a cambio de un pago”.
En el estado Sucre se repite la participación de la comunidad, en este caso con actividades relacionadas con el narcotráfico. 
En Táchira, Zulia, Apure, Amazonas, estados donde la presencia de la guerrilla y paramilitares es fuerte, muchos trabajan con esas organizaciones cambio de sueldos más atractivos que los que recibirían en actividades legales. 
Los saqueos a los camiones en las carreteras del país son otro ejemplo de la colectivización del delito. 
En Bolívar la explotación del oro en manos de bandas y guerrilla cuenta con el respaldo de población. “Cada vez más personas dependen de actividades delictivas para sobrevivir, en vista del desempleo que impera en esos sectores”. 
Perversidad 
Otro fenómeno que destaca en ese proceso evolutivo es la perversidad de muchos delincuentes que disfrutan haciendo daño”, dijo Mármol. 
“Es una conducta que trascendió las cárceles. De la cultura del pranato se exportó no solo la estructura de las bandas carcelarias, sino también su modo de actuar, sus normas, que incluyen la violencia extrema contra sus enemigos”. 
¿Cayeron las cifras? 
Finalmente al ser consultado sobre la presunta caída de las cifras de homicidios, Mármol García dijo que si bien podía haber una reducción en el número de homicidios, no consideraba que fuese el resultado de alguna acción gubernamental y por lo tanto no tendría un carácter permanente.
“Más bien parece ser un reacomodo de la delincuencia a los nuevos tiempos, como lo hemos dicho han evolucionado y comprendido que hay otros mecanismos, sin políticas de empleo, de educación, cultura, entretenimiento, no hay resultados que perduren, si las cifras cayeron, no será algo que dure, tendremos un recrudecimiento”. 
Fuente: El Universal