En 1991, el parlamento sudafricano puso fin al aparthied, al derogar un conjunto de leyes que en su aplicación sistemática, constituían un aparataje segregacionista, sobre el cual se sustentaba el régimen que gobernaba a ese país, allá por los años de 1950; para refrescar un poco la historia de la humanidad, Sudáfrica para la época cerca del 70 % de la población era de raza negra; sin embargo el 21% que representaban los blancos de origen ingleses gobernaba al país, bajo los parámetros del racismo y la discriminación, al llegar al poder el PN Partido Nacional, se promulgaron un conjunto de leyes que marcaron un división trascendental entre blancos y negros, que incluía la división del país, en zonas, para blancos y zonas de negros, trasporte publico segregado, en beneficio de los blancos y en detrimento de los negros; sin embargo con la derogación por parte del parlamento tricameral fue abolida la clasificación por raza, a partir de allí se solvento la clasificación de blancos, mestizos, indios o negros; al final de toda aquella tragedia, se impuso la lucha de uno, MADIBA y el acuerdo de dos Frederik de Klerk y Nelson Mandela, el cual dio por terminado un de los episodios de xenofobia más atroz, en aquella parte del mundo africanos.
He venido a decretar la libertad absoluta de los esclavos que gimen bajo el yugo español, proclama hecha por don Simón de la Trinidad Bolívar, el 2 de junio de 1816, desde Carupano, cuya proclama se consolida 38 años más tarde con José Gregorio Monagas que le pone el ejecútese, a la ley, quedando abolida para siempre la esclavitud en Venezuela, ello plasma la demostración de magnanimidad de nuestro prócer libertador de 5 naciones, justo con esta acción, el hijo de la prima, María de la Concepción Palacios y Blanco, reconocía la dignidad Humana, y mediante una acción ejemplarizante se convierte en uno de los primeros mantuanos, propietarios de hacienda en darle libertad a sus esclavos y reconocerlos con ciudadanos hijos de una gran nación, donde vivirán bajo las bondades propias inherentes al ser humano; de modo que el hijo de Juan Vicente Bolívar y Ponte era un convencido de las igualdades entre los hombre, era antixenofobico.
Dentro de esa entrega por la libertad de los pueblos de las Américas, no sólo fue quien dio la primera proclama de libertad, en 1810 contra los españoles en el hemisferio, sino que además se consagró a librar batallas, tras batallas que sellarán la proclama independentista, justo porque, no sólo bastaba la proclama política, eran necesario la conquista mediante las armas, así fue como la Batalla de Boyacá en 1819, da la libertad a Colombia, la Gran Batalla de Carabobo selló la liberad de Venezuela en 1821, la Batalla de Pichincha da la libertad a Ecuador en 1822,y en 1824 con la Batalla de Ayacucho selló la Libertad del Perú, cuyo ejército era comandado por el general José Antonio Sucre; previo a esta batalla final El Libertador libró a decir de los historiadores, una batalla conocida como la de los sables y cuchillos o Batalla de Junín, y se considera de trascendencia, porque los peruanos de la godarria, el virreinato al servicio de España y algunas de las fuerzas peruanas, ya derrotadas, no daban un peso por la empresa acometida por el hijo de la prima, María Concepción Palacios y Blanco, sin embargo el general Bolívar, con su sagacidad, táctica, pericia y valentía logra asestar un duro golpe a los españoles, victoria que marcaria la retoma de confianza y los sueños de libertad en los peruanos.
A decir por la historia, los peruanos nunca tuvieron el arrojo para por si solos, para liberarse de la jefatura española, siempre han dependido de un tercero para tal cometido, antes de la victoria de Don Simón de la Trinidad, quien fungía a la cabeza para derrotar a los españoles, era el general argentino José San Martin, con quien el prócer de Caracas, tenían marcadas diferencias; a tal punto que San Martin en una misiva le dice que se retira del país, a fin de que el llegue; a lo que el hijo de Juan Vicente Bolívar y Ponte, le contesta con arrogancia y don de mando; sea como sea, general mi decisión esta irrevocablemente tomada. He convocado el Primer Congreso de Perú, para el día 20 del mes próximo y al día siguiente de su instalación me embarcaré rumbo a Chile; a lo que el prócer argentino le contesta, convencido estoy de que mi presencia es el único obstáculo que le impide a usted venir al Perú con el ejercito a sus órdenes, para mi habría sido el colmo de la felicidad terminar la guerra de la independencia a las órdenes del general a quien América debe su libertad. El destino ordena otra cosa y debemos resignarnos a él.
Lo que evidentemente arroja el respeto y reconocimiento, que el mundo militar le tenían al libertador de la Gran Colombia; sin embargo algunos peruanos derrotados han sido mezquinos con el libertador de América, al negarle su puesto de Libertador del Perú a Simón de la Trinidad Bolívar, de tal modo que los cholos siempre han tenido recelo de los venezolanos, es historia y no hay nada que inventar, de allí que cuando vemos a unos uniformados de la guardia peruana, vociferando y panfleteando consignas xenofóbicas de odio y segregación racial contra los venezolanos, no es más que el resurgir de la envida silente que sienten algunos peruanos hacia los venezolanos, es obvio, los venezolanos somos bien parecidos los hombres, las mujeres hermosas, cultos, académicos, formados profesionalmente, emprendedores, hechos para el trabajo, honestos, con un alto índice de inteligencia y un alto grado de nobleza en nuestros corazones, puesto que no solo libertamos naciones, sino que le dimos cobijo a todo extranjero que vino a nuestro país con su familia a prosperar, le generamos oportunidades y hoy gracias a Venezuela y a la democracia son profesionales, empresarios prósperos y familias consolidadas; y pues no podemos decir lo mismo de los peruanos y su carga de mezquindades que cabalgan aun sobre el lomo del caballo de su historia de derrotas y sometimientos; que no podrán olvidar jamás que siempre estarán en deuda honorifica con los venezolanos de honor y gloria; sin que ello represente un chantaje frente a las libertades.
Tampoco debemos dejar pasar por debajo de la mesa, algunos actos de venezolanos en deshora, que han mancillado no solo a los peruanos, sino el buen nombre de honra del venezolano, por ello el mea culpa, y como venezolano de honra y fe, pido disculpas a los peruanos por el comportamiento del hombre nuevo en sus predios, quienes bajo la conducción política del socialismos del SXXI y su comandante obrero, fueron allí bajo un plan macabro y miserable, a sembrar terror, zozobra, inquietud, angustia y tristeza en la población peruana, hacia la diáspora criolla, que quienes huyendo del comunismo del Foro de Sao Paulo, no atendieron el llamado del gobierno delincuente del Plan Vuelta a la Patria, como ningún venezolano quiso devolverse, a este infierno de hambre y miseria en la que se ha convertido nuestro devastado país, gracias al comunismo criollo, emprendieron su Plan B, enviar al escuadrón delictivo del Tren de Aragua en acuerdo con su Pran el Niño Guerreo y su manceba Rosita, para fraguar y ejecutar, un compendio de delitos, que van desde el robo, estafa, secuestro, prostitución, trata de blancas, tráfico de estupefacientes, y la muerte mediante descuartizamientos; para que de esta forma generalizaran el comportamiento de los venezolanos, y ocurriera lo que en efecto ocurre odio y segregación xenofóbico hacia los venezolanos; que por cierto ya esto venía ocurriendo en otros países con menor intensidad, Colombia, Chile, las islas holandesas; claro está que con este compendio de acciones, cualquier país se pone en jaque y en alerta, y pues esa es la intención de los comunistas del hemisferio, expandir pobreza, miseria humana y generar caos en donde la democracia asiste como sistema de gobierno; de allí nuestro pedido de reflexión a los país en cuestión, quienes tienen en estándar legal como ponerle coto a esta situación tan delicada y embarazosa que embarga a los venezolanos de bien.
No hay secreto que no haya sido develado; sin embargo la culpa es de la vaca, pero hay una verdad tan grande como el Salto Angel y es que hoy subyacente un despertar de la xenofobia en nuestra América, una sociedad hipócrita, que se corrompe, sin valores, de corazón depredado, con maldad oculta, el cual aflora como exteriorización de su pobrezas y demonios ocultos, cual lepra que contamina la piel, así corroe la acción xenófoba de algunos peruanos, colombianos y chilenos, que olvidan que somos hijos de un mismo padre, que compartimos raíces muy parecidas, que profesamos casi al unísono la mismas religiones, pero que sobre todo compartimos leguajes, costumbres y creencias, tan idénticas, como que el Prócer de Caracas es el padre de las libertades en América; tras de ayer El Libertador de la Gran Colombia luchó contra las desigualdades, de criollos y españoles, esclavos y esclavisantes; ayer lo hizo Mándela al enfrentarse al aparheied de minoría blanca, hoy nuevamente lo tenemos que hacer los venezolanos, por los venezolanos, y que el mundo sepa, que así como nos estamos defendiendo del Comunismo del Foro de Sao Paulo, mediante el gobierno delincuencial que impera en contubernio con sus aliados colaboracionistas del establishment opositor, también defendemos a nuestros connacionales estén donde estén, y elevamos nuestra voz para que el mundo y los organismos multilaterales en materia de derechos humanos tomen cartas en el asunto, sobre la Venecofobia, contra Venezuela y sus conciudadanos.
Venezuela, una vez que salgamos del comunismo dSXXI y sus colaboracionistas, nos recuperaremos de esta devastación y seguiremos siendo un país de oportunidades donde seguiremos acogiendo a colombianos, chilenos y peruanos como ya lo hicimos ayer; y por ende a todo aquel que venga como demócrata a buscar cobijo bajo la sombra de la bandera tricolor de siete estrellas.

José Chino Viloria
