Desde 1929, bajo la mentira promovida por aquellos que buscaban un cambio de sistema, por uno que los beneficiara como planificadores y tomadores de decisiones sobre la vida de sus ciudadanos, se dijo, que el sistema liberal había mostrado su agotamiento y ya este no podía seguir dominando los países, abriendo así la intervención y participación del Estado dentro de todos los ámbitos de la vida del ser humano.
Violando así los derechos naturales como la vida, la propiedad, la libertad, muchos políticos e “intelectuales” buscaron ideas y sistemas que se ajustaran a su necesidad de tener más poder para darle rienda suelta a sus caprichos, creyéndose ellos mismos como los más calificados para tomar decisiones y la responsabilidad de sus gobernados.
