Nada fácil predecir el futuro inmediato de Venezuela y de los venezolanos. La conmoción socioeconómica que ha experimentado el mundo a partir del brote del Covid-19, los inmediatos efectos a nivel de Bolsas de Valores, seguido de la complicación en la producción productos a todo nivel, dada la paralización laboral e industrial y sus consecuencias a todo nivel, sumado a ello la aparatosa caída tanto en producción como refinación y precios petroleros, genera definitivamente un caos sin precedentes. Venezuela no se escapa de la realidad, pero con mayores agravantes dada su indescriptible situación política, generada no sólo por la controversia entre el régimen y la «oposición», nuestros problemas se multiplican en todos los sectores y estratos sociales, con diferencias de magnitud pero sin excepciones. Varias cosas quedan demostradas, entre otras: 1.- Queda demostrado el daño perverso de habernos sometido a la dependencia de una renta petrolera. 2. Los ajustes económicos contemplados en el paquete de Carlos Andres Pérez, no fueron la causa del Caracazo de 1989. 3. El aumento de la gasolina, no ha sido el motivo de ninguna protesta. 4 , Chavez mintió severamente, cuando pidió a gritos que le pusieran el petróleo en cero, para demostrar que la economía venezolana no la doblegaba nadie. 5 La teoría de que un paro cívico nacional tumbaría a Maduro en una semana, queda desvirtuado por el Covid-19. 6 Aquí nadie está preparado, ni siquiera para saber que hacer con un millón de dólares. 7 No contamos con líderes en ningún escenario. 8 La solución verdadera comienza por la instauración de un verdadero gobierno nacionalista, por un periodo perentorio que logre estabilidad integral y abra caminos a una verdadera democracia.

José Luis Angarita
26/4/2020