Estamos en el paso 3 del ciclo de foros chat, CONCIENCIA CIUDADANA, analizando disertaciones del Modelo descentralizado de economía.
Ya ayer oímos la INTERESANTE PONENCIA de la profesora-economista Betty Mota titular de la Universidad de oriente sobre las materias primas repartidas en toda la geografía nacional y lo que podemos hacer con ellas en la nueva venezuela 🇻🇪 DESCENTRALIZADA.
Ahora el lunes a las 5pm, vamos a escuchar a otro ponente de lujo, paisano Tachirense y experto petrólero Rafael Quiroz hablando del PETRÓLEO.
Para enriquecer el debate, les queremos ilustrar con parte de nuestro trabajo del libro, La Rebelión de las regiones referente al tema en cuestión y posteriormente al foro, les daremos nuestra propuesta con respecto al petróleo venezolano.👇
Resulta exasperante tomarle el pulso a la historia venezolana y constatar que estamos atrapados en una red mitológica que no nos deja ver las cosas en su cruda esencia.
El elemento central de esa red, es desde 1878, el petróleo, giramos alrededor de su eje y no encontramos como deshacernos de su influjo.
Alrededor del oro negro ha girado todo el sistema nacional, para bien y para mal.
Las fluctuaciones del signo monetario que vienen ocurriendo en Venezuela a partir del viernes negro de 1983 han sido todas motivadas por el precio del petróleo.
Las devaluaciones, los controles de cambio, la inflación, la recesión y demás padecimientos de la economía están indisolublemente asociadas al oro negro.
Todos los gobiernos desde antes incluso a la dictadura de Juan Vicente Gómez hasta de hoy, han estado signados por el precio del crudo.
La política de sustitución de importaciones que desarrollaron dictadores militares y demócratas por igual, estuvo sustentada en el ingreso de divisas provenientes del oro negro.
Todos los sueños populistas y demagógicos del siglo XX, y los delirios de la actualidad, han estado insuflados por el chorro de petróleo que brota de los yacimientos.
Tanto Betancourt como Uslar Pietri hicieron del petróleo el centro de sus trabajos intelectuales referidos a la realidad nacional.
Pero con todo y la importancia que tirios y troyanos le reconocen al oro negro como protagonista exclusivo de nuestra realidad, lo cierto es que los venezolanos no hemos podido resolver nuestra relación con él.
Y una nueva prueba viene a sumarse: El fracaso de la política económica en que han incurrido los EFCentralizados que hasta ahora nos han administrado.
Toda la estrategia económica del Gobierno ha estado fundamentada en alcanzar precios altos del petróleo para sostener un estado de cosas que solo se sostiene con precios altos del crudo.
Y esto que parece un trabalenguas se traduce en que cuando caen los precios del crudo, pues vuelta a lo mismo de siempre: devaluación o control de cambios.
El dilema central de Venezuela está en cómo dejar de ser una economía petrolera sin dejar de extraer petróleo.
Expresado de otra manera: ¿Cómo propiciar el desarrollo de una economía diversificada, cuando todo tiende a fortalecer una economía mono productora?.
Es imposible pensar en la Venezuela de hoy y no trazar las líneas de una pregunta paradojal:
¿nuestra pobreza no guarda estrecha relación con la manera como nos hemos relacionado con nuestra principal fuente de riqueza?
La respuesta es: Sí, sin la menor duda.
No hemos sabido resolver un problema central que es, las distorsiones que crea en una economía, contar, con una abrumadora fuente de riqueza que dificulta el crecimiento de otras.
Y, aunque suene a sacrilegio preguntárselo:
¿No nos dice algo importante que la caída económica venezolana, que comienza en 1978 según las cifras más evidentes, se inicia apenas dos años después de la nacionalización de la industria petrolera?
Los modelos de Economía son decisivos porque de sus estructuras y modos de funcionamiento depende la producción y distribución de los bienes de consumo, la fuente de las finanzas públicas, quien y como se las administra y distribuye y, como se adjudica la propiedad y el acceso a los recursos productivos.
Los modelos de Economía se clasifican según dos criterios básicos:
A) la propiedad de los recursos y B) la forma de asignarlos.
La clasificación basada en la propiedad se aplica tanto al capital como al trabajo; distingue entre modelos en los cuales la propiedad es individual, grupal o colectiva.
Si la propiedad del capital es estatal, se habla de “socialismo”, si es privada, de “capitalismo”.
La clasificación basada en la forma de asignar recursos diferencia entre sistemas capitalistas centralizados y descentralizados.
En los primeros prevalece la asignación jerárquica.
En los segundos prevalecen los mecanismos de mercado; lo cual comienza por la existencia de un sólido mercado de capitales.
En los modelos económicos centralizados estadales de “plani- ficación central” o regulados, se restringe por vías de hecho o de derecho o por ambos el libre desenvolvimiento de las actividades económicas.
El Estado lo es y controla todo: el mercado de capitales y de bienes y servicios, la responsabilidad civil ligada con la actividad económica y el precio de la moneda.
Así ocurre en Venezuela y en diferentes grados igualmente letales, en el resto de países latinoamericanos desde México a la Argentina.
Los elementos que caracterizan el modelo de economía capitalista descentralizado, privado, multivalente, poli productor y de libre mercado son los siguientes:
(a) Define derechos de propiedad (sobre activos tangibles e intangibles) y criterios para transferirlos o para crear derechos personales basados directa o indirectamente en tales derechos de propiedad (derecho contractual).
(b) Establece criterios respecto de quiénes son los oferentes de los bienes o servicios que se comercian en una sociedad y qué deben hacer los demandantes para obtener dichos bienes o servicios, posibilitando la transferencia de los recursos desde usos menos valorados a usos más valorados y la creación de riqueza a través de la transformación de dichos recursos.
(c) Posee reglas generales dentro de las cuales los agentes privados pueden operar los mecanismos descentralizados de la economía.
(d) Organiza dos instituciones básicas: el mercado y la Responsabilidad civil de los agentes económicos.
(e) Establece normas de indemnización cuando se han vulnerado ciertos derechos subjetivos de difícil o imposible transferencia.
Estas cinco características jurídicas básicas son la esencia definitoria mínima de un modelo de economía capitalista privado descentralizado.
No existe una versión de economía que contenga la amplia variedad de formas en que se presentan los modelos capitalistas. Cada país debe crear el suyo.
El modelo de economía dentro del cual se desarrollan las actividades económicas y el grado de libertad de las mismas lo determina la Constitución y las leyes.
Hay Constituciones “capitalistas descentralizadas” y Constituciones “capitalistas centralizadas”. -(A esta última categoría pertenece la Constitución de 1999 y la de 1961.)-
Gracias a ellas tenemos un capitalismo privado minúsculo, débil, súper regulado, y un capitalismo estadal grande, fuerte y atropellador.
En la economía moderna, las empresas valen por lo que producen. De allí que el índice más importante al momento de analizar una inversión es el que relaciona el precio con las utilidades.
En el mercado internacional es frecuente encontrar empresas cuya relación entre el precio y los beneficios se sitúa entre doce y veinte veces.
En el capitalismo estadal venezolano todos los agentes de la economía tienen que bailar al son que toque el Estado empresario, o sea el EFCentralizado, es decir, el Presidente de la República de turno, quien recibe por un lado todos los dólares del petróleo, la recaudación fiscal y los empréstitos internos y externos y los emplea a discreción: reparte dádivas a gusto y mantiene “manos arriba” al aparato productivo privado, al resto de los operadores de la economía y a quien califique de “enemigo u opuesto a su proceso”.
El resultado neto es que tenemos un mega generador de pobreza, desigualdad, malversación y corrupción. (Recuerden “el edificio de UN BILLÓN de $ malbaratados)
En Venezuela se habla que tenemos capitalismo privado; pero la propiedad estadal de PDVSA y de los yacimientos minerales del subsuelo configura un modelo capitalista estadal y centralizado que en esencia es un modelo socialista, dentro del cual ocurren hechos como este:
“El Directorio del BCV autorizó a mediados de febrero del 2004, a la Junta Directiva de PDVSA para que dejara de transferir parte de sus ingresos al BVC con el fin de acumular en un fondo especial de desarrollo hasta 2 millardos de dólares” ( El Nacional, 8-06-04. p. A17).
La Constitución y ley del BCV exigen a PDVSA venderle al BCV todos los dólares de sus ingresos petroleros para calcular el Situado Constitucional que tiene previsto entregar a las gobernaciones de estado y municipios.
Se afecta también los ingresos que deben recibir las regiones a través de la Ley de Asignaciones Económicas especiales.
La tenencia masiva de dólares por parte del Estado, le permite a los Presidentes de la República de turno, dentro del aparente “libre ejercicio” del capitalismo, mediatizar el débil mercado de capitales, jugar con el precio de la moneda, y someter el sector capitalista privado que es muy pequeño respecto al oficial, a las más perversas presiones.
Esto determina una curva ascendente de pobreza, miseria y corrupción, caída de todos los índices de desarrollo a la par que crecen continuamente las ganancias provenientes del petróleo. (Recuerden la Foto de Ccs y sus cordones de 54% de miseria según el BID)
Los analistas no relacionan el carácter y desempeño del modelo económico con la malversación, corrupción y despilfarro que origina; prefieren hablar de la incapacidad de los gobernantes; ignoran o exculpan a los modelos centralizados de Economía, Estado, y Educación e Investigación; a los cuales tratan como si fueran perfectos.
No sugieren sustituirlos por modelos descentralizados alternos y efectivos.
La propiedad estadal de PDVSA es el gran fetiche, la inmensa vaca sagrada.
No se asoma la posibilidad de implementar un modelo de capitalismo privado y de libre mercado partiendo de la desestatización de PDVSA; constituido por un sector privado endógeno muy grande, dominante y multiproductor, un sector transnacional mínimo necesario; y un BCV realmente independiente que respete la Constitución y las leyes, y fije de manera técnica el valor justo de la moneda, y no opere como mega caja del Presidente de turno de la República.
Según el informe (2003) elaborado con los resultados del 2001, del Fraser Institute de Canadá y el Cato Institute de Washington, Venezuela ocupa el lugar 103 en el ranking de libertad económica mundial entre 123 países.
El área de peor desempeño del país es la estructura jurídica y la seguridad de los derechos de propiedad donde figura en el último lugar.
En política monetaria y acceso a la moneda sana, ocupa el lugar 111; en regulación financiera, laboral y empresarial, se ubica en el puesto 99; en barreras al comercio internacional, el lugar 99.
Los primeros lugares correspondieron a Hong Kong, Singapur, EE UU. Nueva Zelanda y el Reino Unido.
Como en otras versiones anteriores; los países que presentan mejores niveles de bienestar social, productividad y generación de riqueza son aquellos que poseen mayor grado de libertad económica (El Nacional 24-07-03.)
El sacerdote, Robert Sirico, Presidente del “Lord Acton Institu- te” manifestó “ que la gente debe tener la libertad de actuar conforme a sus propios intereses económicos (…)
Es mejor permitir a la gente utilizar su propia inteligencia, su propia sabiduría para ser productivos y producir las cosas que otra gente podría necesitar, sin que nadie lo planifique centralizadamente. (Caso de la naciente industria petrolera en manos privadas en el Tachira de 1878)
En América Latina si algo nos enseña que la economía centralizada no funciona es la historia de este continente.
Las instituciones de la economía libre no han sido probadas realmente, pues lo que se tiene aquí son formas variadas de mercantilismo.
La principal industria de Venezuela, por ejemplo, es propiedad del Estado ¿cómo puede ser eso libre mercado?
¿No sería mejor que los venezolanos tuvieran acciones en la industria petrolera en vez de que los dueños fueran políticos y burócratas? (…) Venezuela está al borde del precipicio para convertirse en el tipo de economía en la que también hay un estancamiento de la libertad humana” (El Nacional, 20 de junio de 2004. P. A22).
El modelo económico centralizado se repite de México a Argentina con Jefes de Estado que también son Jefes de Gobierno, Jefes del resto de poderes, mega empresarios inmensamente poderosos, es decir, dueños virtuales; es decir amos políticos, de las principales empresas: PEMEX, en México; Petrobras en Brasil; PDVSA, en Venezuela; Petroecuador; Petróleos Cuba; Ecopetrol, en Colombia; YPF – Yacimientos Petrolíferos Fiscales en Argentina; y así sucesivamente.
Cuando estos Presidentes asumen el cargo no deberían imponerles bandas tejidas con hilos y colores de las banderas nacionales, sino confeccionadas con facsímiles holográficos de las acciones de las empresas estadales; porque lo que están asumiendo, más que la
presidencia de la República es la presidencia de empresas inmensamente ricas que deberían pertenecer a los ciudadanos inmensamente pobres, débiles y hambrientos.
Luis “Balo” Farías y Julio Belisario Mejías
Dos Libros: Crisis venezolana, causas y Soluciones estructurales y, La Rebelión de las regiones.
