¿Cómo llegamos a tener la gasolina más cara del mundo? ¿Cómo llegamos a tener la cesta básica alimentaria más costosa de la región? ¿Cómo llegamos a tener el salario más paupérrimo de todo el continente, superando incluso a la miseria cubana? ¿Cómo llegaron los venezolanos a la tragedia de intentar sobrevivir con 2 dólares mensuales mientras la canasta básica cuesta ya 355 dólares?
Una sola respuesta: el socialismo con sus dogmas e ideas, esa doctrina del fracaso y que aplasta las libertades ha tenido la enorme habilidad de disfrazarse de solidaria y de incluyente; de amparo a los desvalidos, cuando lo que ha hecho es convertir al Estado venezolano en la “monstruosa máquina de tiranizar”, como tanto nos lo advirtió Uslar Pietri, y que ha destruido a nuestra nación y condenado a la pobreza. Los venezolanos ya no tenemos dudas de ello. Ese estatismo e intervencionismo que tomó por asalto a nuestra industria petrolera, la partidizó; arruinó nuestras refinerías, acabó con flotas de tanques, con oleoductos y con toda la cadena de producción y distribución. De nada nos sirve tener una de las reservas probadas de petróleo más importantes del mundo, cuando no tenemos cómo sacarlo ni mucho menos procesarlo. Y hoy, tampoco a quién venderlo.
Venezuela llegó a vivir solo de Pdvsa, y las ganancias y riqueza eran administradas con ineptitud y corrupción por parte del Estado. Era cuestión de tiempo, el gobierno chavista estaba quebrando a Pdvsa y la terminó hundiendo. Ninguna empresa sobre la tierra resiste al desguace que se ha hecho sobre nuestra industria, y la consecuencia de esa intervención politiquera fue la destrucción de la principal, casi única, fuente de ingresos del país.
Esta inmensa población de pobres creados por el socialismo no sólo son cifras dramáticas, números, gráficos o estadísticas; también son rostros, arrugas, lágrimas; son despedidas, son desaliento dejado a lo largo de las carreteras de América Latina, son niños con un dolor profundo, agudo e irreparable. Son platos y neveras vacías; son rostros con dolor, enfermos, decaídos, son nombres y apellidos agobiados por la soledad, la ruina y la nostalgia. El socialismo ha dejado una herida muy profunda cuya cicatriz será muy difícil de borrar para miles de familias venezolanas.
Por otro lado Para enfrentar a un régimen con esa actitud abiertamente genocida solo es viable una intervención militar no caerán de otro modo
Venezuela hace muchos años que dejo de ser un Estado hoy solo es un conglomerado de muchos grupos criminales siendo el grupo mas fuerte el cartel de los soles
