El avión del líder del Ejército Nacional libio (LNA) y hombre fuerte del este de Libia, mariscal Jalifa Hafter, aterrizó en Venezuela, denunció Juan Guaidó, en una sesión convocada por la Organización de Estados Americanos.

«El día de ayer aterrizó el avión del rebelde libio Jalifa Hafter», aseguró de forma lacónica y sin dar más datos, durante un Diálogo Legislativo de los parlamentos americanos promovido por la OEA.

Posteriormente, su equipo agregó en un comunicado que «este domingo, 7 de junio, arribó a Venezuela el jefe del autoproclamado Ejército Nacional libio (LNA), Jalifa Haftar», si bien Guaidó durante su intervención no matizó si en el avión viajaba el mariscal.

Rusia y sus aliados apoyan a Hafter, tutor del Ejecutivo no reconocido y del Parlamento electo en el este del Libia, mientras que Turquía es el pilar que sustenta al gobierno de Acuerdo Nacional (GNA), impuesto en 2016 por la ONU en Trípoli.

Precisamente, las milicias a las órdenes del GNA aseguraron este mismo lunes que mantendrán su ofensiva hasta que recuperen el control total de la ciudad de Sirte, en la costa norte de Libia, y el oasis de Al Jufrah, la principal base avanzada en el oeste de las fuerzas bajo el mando del mariscal.

La ciudad, que quedó prácticamente destruida tras la ofensiva que en 2016 puso fin a un año bajo control de la rama libia de la organización yihadista Estado Islámico (EI), es escenario desde hace dos días de intensos duelos artilleros entre las fuerzas del GNA, apoyadas por las milicias de Misrata y mercenarios sirios reclutados por Turquía, y las fuerzas bajo el mando de Hafter (LNA).

«Hemos visto cómo, desde Venezuela, se ha pretendido sabotear procesos en otros países, no solamente cuando se financiaron algunas campañas sino cuando trataron de perjudicar los procesos de protestas que se puede dar en cualquiera de nuestros países.


El objetivo del régimen de Nicolás Maduro, siempre según la aseveración de Guaidó, es el de «generar inestabilidad», por lo que hizo hincapié en que mientras un país de América Latina «sufra una dictadura», como la que considera que ejerce el mandatario venezolano «con capacidad de generar daños, vamos a ver cómo se puede afectar a todos los países en la región».

El Ejecutivo venezolano promueve el «financiamiento directo e indirecto del terrorismo producto del oro de la sangre», como denomina la extracción de ese mineral de manera ilegal y del que considera que se han beneficiado, entre otros, la guerrilla colombiana Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC.