El chavismo afianza su control militar mientras la pandemia, la desmovilización y las equivocaciones restan oxigeno a Guaidó…
Hace menos de tres meses, tras regresar de una gira por Estados Unidos y Europa, un revitalizado Juan Guaidó presentaba al país el “pliego nacional de conflicto», una nueva iniciativa de presión a Nicolás Maduro con un plan de transición anclado a las demandas por mejorar las deterioradas condiciones de vida de Venezuela.
Su llamamiento fue respondido con una nueva concentración en las calles…Tres meses después, en pleno encierro por la pandemia de coronavirus, en medio de restricciones y de una crisis de combustible de combustible.
Espera un minuto, vuelvo enseguida y algo sin precedentes, el proyecto de Guaidó está más estancado que nunca.
El fracaso de la Operación Gedeón, un disparatado intento de incursión marítima que tenía el objetivo de derrocar al Gobierno, ha lastimado su credibilidad.
El régimen chavista ha renovado su promesa, profiriendo nuevas amenazas en su contra. Varios de sus colaboradores han sido detenidos y otros se encuentran en la clandestinidad.
Su imagen ha caído en picado, según las encuestas, y son nulas las opciones para convocar a una protesta.
La censura aprieta como nunca en los medios de comunicación.
