La cavidad bucal es la vía de entrada de muchos elementos que contribuyen a su salud general.
Si una persona no procesa normalmente los alimentos, sufrirá trastornos de peso, su sistema inmunológico será deficiente y tenderá al desarrollo de enfermedades.
Lo anterior en lo que respecta a la parte física, porque también la salud oral tiene su aspecto emocional y de autoestima, ya que hay algunas personas cuya inadecuada higiene oral les ha ocasionado malformaciones y/o pérdida de estructuras dentales ocasionándoles por lo tanto complejos, timidez y retraimiento.
Las alteraciones a este sistema están directamente relacionadas con la higiene oral puesto que un sistema oral lesionado o enfermo no podrá dar inicio a un proceso digestivo adecuado.
La caries y la gingivitis (enfermedad de las encías), aunque tienen tendencia a disminuir en la población, son consecuencia de una deficiente higiene oral y por lo tanto son prevenibles.
De este concepto surge la importancia del cepillo, la crema dental con fluoruro y la seda dental, de una buena alimentación, disciplina en la higiene y de las visitas periódicas al odontólogo.
La caries se origina por la acción metabólica de bacterias que se desarrollan merced a las partículas de carbohidratos y azúcares que se depositan en los dientes y que no son removidas oportunamente mediante la correcta acción del cepillo dental. Aquí radica la importancia del cepillado en la disciplina diaria de higiene oral.
Las enfermedades bucales se pueden prevenir a través de hábitos saludables, como por ejemplo:
Cepillarse los dientes por lo menos dos veces al día con pasta dental con flúor
Usar hilo dental todos los días
Usar a diario un enjuague bucal con flúor
Tener revisiones regulares, tanto los niños como los adultos.
Evitar las bebidas gaseosas, los jugos artificiales y las bebidas energéticas.
Evitar los dulces y las golosinas
Evitar la comida chatarra
Evitar el tabaco y el alcohol.
Cuida tus dientes.
Dios nos cuide y bendiga a todos!
Odontologo Carlos Luis Pérez
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