Según la colega periodista Sebastiana Barráez, la epidemia del Covid-19 ha empeorado la situación de los presos políticos recluidos en los calabozos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) en Caracas.
Así lo reseña en un reportaje del portal Infobae, publicado este domingo, en el que se señala que “la llegada del Covid-19 le dio una excusa el régimen para que la violencia fuera más brutal para las esposas de los presos y para los presos”.
“Tenemos que soportar las amenazas y las humillaciones como si las aceptáramos”, señaló a Barráez el padre de uno de los detenidos en la Dirección de Contrainteligencia Militar.
Barráez denunció la desaparición, en los calabozos de la Dgcim, de Leonardo David Chirinos Parra, implicado en la Operación Gedeón aunque estaba detenido semanas antes del supuesto desembarco de mercenarios.
Leonardo lleva 54 días en total incomunicación. Antes había logrado avisar que estaba siendo torturado, según su madre, Marisela Parra.
Parra denunció en su cuenta el secuestro de sus hijos (otro hermano de Leonardo está detenido, pero se sabe de él), exigiendo fe de vida en su cuenta de Twitter.
Barráez e Infobae también hacen mención del caso del teniente coronel (Ej) Igber Marín Chaparro, cuya familia no tiene información sobre él desde hace varios meses.

“Ellos no saben si él está vivo o muerto (…) la familia de Marín no ha recibido ni una llamada telefónica. No les reciben agua ni alimentos”, señaló una familiar de otros detenidos.
Marín, excomandante del Batallón Ayala, el más importante de Fuerte Tiuna, fue detenido en marzo de 2018, señala la nota de Sebastiana Barráez.
Desde entonces, ha sido “aislado, recluido en los llamados tigritos, en el cuarto de los locos, incomunicado durante meses, sin visita de sus padres, su esposa o sus hijos que son unos niños muy pequeños”.
Enrique López Alfonzo
Periodista Venezolano Independiente
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