EL PERDÓN 70 VECES 7
El perdonar nos libera, El que perdona la ofensa cultiva el amor; el que insiste en la ofensa divide a los amigos; entonces se le acerco Pedro y le dijo: Señor cuantas veces perdonare a mi hermano que peque contra mí?; Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta 70 veces 7. Marcos 11: 25-26. Y cuando oren, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en los cielos les perdone a ustedes sus ofensas. Porque si ustedes no perdonan tampoco su padre que está en los cielos les perdonara a ustedes sus ofensas.
Históricamente el perdón, debemos remontarlo al significado bíblico de la expiación, que en la cultura judía se refiere a la eliminación del pecado o tropiezo moral, mediante un tercero, en cuyo caso el culpable presenta un animal para sacrificio, ya sea cabra, oveja o becerro, para quedar absuelto o perdonado de cualquier pena, de acuerdo al primer pacto de Dios para con sus elegidos; en tanto que para el nuevo pacto, fue a través del Cristo Redentor, su hijo amado, el cordero que elimino los pecados cometidos por la humanidad, consumado en la cruz del calvario; Jesucristo, era consciente de que su sufrimiento y muerte final eran parte de su llamado. Muchas veces durante el curso de su ministerio Jesús se refirió en forma velada y figurada a la manera de su muerte futura, pero poco a poco les fue manifestando a sus discípulos con toda claridad que debía sufrir y morir; la historia reseña que viene de la cultura hebrea la terminología del (#chivoexpiotorio), donde la sangre del animal era el símbolo del cambio de una vida ajena, por el perdón divino; para el antiguo testamento, bastaba con que se tocase, el flujo de sangre de una mujer en sus días, o al tocar o manipular un muerto para proceder a la ceremonia de expiación, puesto que tocar algo sucio era considerado impuro; así lo refleja: Éxodo 29/33  «Y comerán aquellas cosas con las cuales se hizo expiación, para llenar sus manos para consagrarlos; mas el extraño no las comerá, porque son santas. Éxodo 30:10, Y sobre sus cuernos hará Aarón expiación una vez en el año con la sangre del sacrificio por el pecado para expiación; una vez en el año hará expiación sobre él por vuestras generaciones; será muy santo a Jehová. Éxodo 30:15, Ni el rico aumentará, ni el pobre disminuirá del medio siclo, cuando dieren la ofrenda a Jehová para hacer expiación por vuestras personas.»; Para los judíos, la palabra viene del hebreo Kipper, equivalente al arameo de borrar o la raíz de cubrir. Para los cristianos el concepto más adecuado viene del griego hilasterion, que significa aquello que propicia o expía. El concepto básico parece ser eliminar los obstáculos que impiden que determinadas deidades sean favorables o propicias para con el individuo; básicamente la expiación se hace por el pecado, que contamina tanto al hombre como a las cosas, por ello mediante el sacrificio, se indica que es Dios mismo, quien brinda un medio o condicionamiento para restablecer la relación rota, producto de la impureza espiritual, que mediante la solicitud del perdón, Dios se precia de su misericordia y amor por la raza humana y se proclama como el ÚNICO DIOS, TODOPODEROSO, que perdona las inequidades, la rebelión, las transgresiones y el pecado. Génesis 50.
En la edad medieval para el perdón, surge la teoría de la satisfacción, del teólogo Anselmo, bajo el siguiente razonamiento, que traigo a colación, por su descolló, para el teólogo, él creía que el pecado, era básicamente una falla en la manera de rendir a Dios, lo que se le debe. Al fallar en dar a Dios lo que es debido, tomamos de Él lo que es legítimamente suyo y lo deshonramos. Nosotros como pecadores debemos restaurarle lo que le debemos. Anselmo argumentaba de la siguiente manera: Por el pecado, el ser humano ofendió a Dios y su honor manchado requiere necesariamente una satisfacción condigna. Así que tanto la satisfacción como el castigo eran requeridos por la misma naturaleza de Dios. Desde el horizonte de una visión jurídica, se utilizaba un instrumental prestado del derecho romano (“satisfactio”) para expresar la acción redentora de Cristo. En este caso la ofensa era contra la santidad de Dios. Anselmo enfatizó la necesidad de hacer reparación a Dios por el pecado. Usó analogías del sistema penitencial medieval, y la idea de la satisfacción para describir la manera en que la muerte de Cristo protegía a Dios. La satisfacción de la justicia de Dios requiere que se le brinde a Dios lo que se le debe con exactitud. La humanidad es quien necesita hacer tal ofrecimiento. Sin embargo, los humanos no son capaces de ofrecer tal satisfacción, pues lo que se debe es proporcional a la culpa. Solamente Dios puede dar la satisfacción necesaria.
En cualquier caso los pecadores no tenían nada que ofrecer a Dios porque le deben a El todo. El hombre pecador no puede, para nada, cumplir esta justificación porque un pecador no puede justificar a un pecador. Así que la justificación adecuada debe ser realizada por alguno que sea divino, esto es por Dios mismo. Pero por el otro lado la satisfacción debe ser pagada por alguno que represente a la humanidad. Por lo tanto la satisfacción debe ser hecha por uno que es a la vez Dios y ser humano. Si sólo Dios puede hacer esta satisfacción y sólo un hombre puede hacerla, es necesario que un Dios-hombre la haga. Anselmo descubre una salida absolutamente racional: el hombre le debe a Dios una satisfacción infinita. Sólo Dios puede proceder a una satisfacción infinita. Luego es necesario que Dios se haga hombre a fin de poder reparar infinitamente. El “Hombre-Dios” realiza lo que la humanidad tenía que realizar: la reparación. El “Dios-hombre” concretiza lo que falta a la reparación humana: su carácter de infinitud. Por consiguiente, en el Hombre-Dios se da la reparación (hombre) condignamente infinita (Dios). La encarnación es necesaria con una lógica irrefutable; Cristo, nació de una virgen, vivió una vida sin pecado, sufrió y murió voluntariamente, y por lo tanto acumuló más méritos que el necesario para pagar la deuda que la humanidad tenía. Dios aceptó la pasión de Cristo y la acreditó en la cuenta de la raza pecadora y por lo tanto está dispuesto a restablecer el compañerismo de aquellos que confían en la provisión salvadora de Cristo; Cristo, siendo Un hombre sin pecado, no merecía la muerte, por lo tanto la ofrenda de su vida a Dios en nombre de la raza humana de la cual Él fue parte, fue más allá de lo que se requirió de El. Por lo tanto, pudo servir como una genuina satisfacción a Dios por los pecados del hombre; Jesús el Cristo redentor, tomo sobre sí mismo y sufrió el castigo, que desde el justo juicio de Dios, afligía a todos los pecadores, asumiendo las cargas del pecado que le eran repulsivas a Dios, vale decir que por su expiación y por su satisfacción ofreció sacrificio al Dios Padre; libreándonos de nuestras rebeliones salvajes en contra de Dios, verificándose las perfecciones únicas del Cristo redentor, la encarnación y muerte del Dios hombre, suprime la culpa y enfatiza la obediencia hasta su muerte y resurrección; que Dios hay como tú, que perdona la maldad y pase por alto el delito del remanente de tu pueblo? No siempre estará airado, porque tu mayor placer es amar.
Cuál es la transcendencia del perdón: Perdonar implica diferentes cosas para la diversidad del ser humano; Pero generalmente implica una decisión que abraza el desprendimiento, en dejar atrás el rencor, la ira, el orgullo y los pensamientos sobre los demonios de la venganza; Quizás siempre recuerdes el acto que te hirió o te ofendió, pero el perdón puede disminuir el poder que tiene sobre ti y ayudar a que te liberes del control de la persona que te hirió. El perdón puede incluso llevar a tener sentimientos de comprensión, empatía y compasión para la persona que te hirió; Perdonar no significa olvidar, ni encontrar excusas para el daño que se te hizo, ni reconciliarte con la persona que te causó el daño. Perdonar da un tipo de paz que te ayuda a continuar con tu vida.
Perdonar significa disculpar a alguien que nos ha ofendido o no tener en cuenta su falta. En la Biblia, la palabra griega que se traduce “perdonar” significa literalmente “dejar pasar”, como cuando una persona deja de exigir que se le pague una deuda. Jesús usó esta comparación al enseñar a sus discípulos a orar: “Perdónanos nuestros pecados, porque nosotros mismos también perdonamos a todo el que nos debe Lucas 11:4. De igual manera, en la parábola del esclavo que no mostró misericordia, Jesús explicó que el perdón es como la cancelación de una deuda Mateo 18:23/35; El perdón es la puerta a la reconciliación en cualquier relación que necesita restauración y el paso previo para poder amarnos los unos a los otros. No se puede amar sin perdonar. El objetivo de la vida es el amor, si se guarda rencor no se puede alcanzar. El Señor, nuestro Maestro nos enseña: perdonad y seréis perdonados… Lucas 6:37. Dios no nos perdona si nosotros no perdonamos. El perdón es un bálsamo que emana del alma de Dios a nuestra alma, como esposa del alma del Señor también emana ese bálsamo, aceite balsámico el fuego del Espíritu y llega al corazón, al corazón de Dios y al corazón del hombre, del perdonado, y del que perdona; Perdonar no significa ceder siempre, dejar que el mal triunfe, ni dejarse pisotear sin justicia, sino comprender la esencia carnal del hombre que tiene un enfoque errado, una naturaleza que todos tenemos y que solo en Cristo Resucitado, se puede dominar. Si tenemos un objetivo espiritual claro de parte de Dios, podremos perdonar todas las ofensas que nos hagan, y también aprenderemos a entender que aquellos que son enemigos de Dios y blasfeman contra Su Espíritu no pueden ser perdonados. Ejemplo nos dio también el Maestro cuando trataba con los hipócritas, escribas y fariseos incluidos, llamándoles sepulcros blanqueados y raza de víboras; hay muchas circunstancias diarias en las que nos encontraremos que tenemos que pedir perdón o perdonar, cuanto antes comprendamos que es un tema con el que viviremos a diario, antes podremos acostumbrarnos a perdonar con facilidad; esto para los que son de corazón misericordioso, pero que caen en el rencor; hay muchos que tienen un corazón violento o egoísta y no pueden amar nunca; Pero hablemos del perdón entre hermanos, en la naturaleza espiritual el perdón es el inicio de la reconciliación; la Biblia dice que si un hermano tiene algo contra nosotros y no hemos hecho las paces, no podemos venir a Dios a presentar ofrenda.
Ahora veamos el poder del perdón de acuerdo o según la biblia, que en distintos versículos a lo largo de sus 66 libros nos ilustra sobre la trascendencia del perdón: Isaías 55:7, Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Miqueas 7:18-19, ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados. Mateo 6:14-15, Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. Marco 11:25, Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Lucas 6:37, No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. Lucas 7:47-48, Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. Lucas 24:46-47, Y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Hechos 3:19-20, Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado. 1 Corintios 6:9-11,¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios. Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Mateo 5:23. No esperes a tu hermano, sino búscale tú a él para la reconciliación. Acepta tu parte de culpa y error y escúchale, busca la paz y síguela. Si dos en Cristo se ponen de acuerdo en reconciliarle, el perdón ya está concedido también de parte de Dios y Su bendición se derrama sobre vosotros. Si hay que aclarar temas personales o espirituales, con quién mejor que con un hermano en la fe y la amistad del Cristo Resucitado para poder escuchar, hablar y trabajar para el bien de la fe, de la relación mutua, de la familia o de la Iglesia.
 Tres Coyunturas donde el hombre debe procura el PERDÓN: La primera: Ante Dios Todopoderoso, cuando aceptamos al Rubio de Galilea, como salvador y nuestros pecados son perdonados; De esta forma nos es remitida la culpa de haber vivido apartado de Dios o buscando salvarnos por nuestros propios méritos religiosos, Cristo redentor, llevó en la Cruz nuestros pecados y abre la puerta a poder sentir el amor de Dios en nuestras vidas; Si aceptamos a Cristo como salvador, somos perdonados y reconciliados con Dios y recibimos su amor y bendición. La segunda: Ante quien hayamos pecado u ofendido, recibiendo el afecto de la persona, pero también ante esta situación debemos comenzar pidiéndole perdón a Dios y reconociendo la parte que nos toque de error; de esta forma somos reconciliados y siendo amados por nuestros hermanos, Del mismo modo perdonando al hermano que haya pecado contra nosotros, perdonándolo en nuestro corazón antes que se arrepienta. La tercera: a nosotros mismos, para que el acusador en la conciencia deje de acusarnos y se libere del sentimiento de culpa, sino no causa efecto. Esta es una artimaña del enemigo, el engaño, hacer creer al hombre que aun es culpable de aquello que ha sido perdonado. Cristo Resucitado, es nuestro Libertador; quien nos enseño esta maravillosa oración …perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores… Mateo 6:12 nos recuerda Jesús en la oración más famosa de la historia,  la oración básica al Padre, el perdón de deudas, y estas no son financieras, sino del alma y del espíritu, del corazón, Los sentimientos de la culpa han de ser perdonados, liberados del alma para que fluya con libertad el Espíritu Santo dentro de Su templo, nuestra alma, para que el amor de Dios emane en nosotros para dar y pedir perdón; Una vez el discípulo de Cristo ha vencido a los gigantes enemigos del amor, puede perdonar de forma natural y automática, como la respiración, hasta setenta veces siete. Es entonces cuando, como parte del Cuerpo de Cristo puede formar parte del: …en esto conocerán todos quesois mis dicipulos si tuviereis amor los unos por los otros… Juan 13:35. Por lo tanto el que no perdona, no ama, y el que no ama no puede ser Su discípulo del Rubio de Galilea; Lo que quiere decir que debemos perdonar a los otros, no parece algo sencillo, sobre todo cuando hay sufrimiento, dolor, separación, engaño e  incluso muerte, de por medio entre personas, sin embargo el mandato bíblico es perdonar; Y es que El mayor beneficio del perdón es la LIBERTAD, la libertad de amar, la libertad de presentarnos delante de Dios con nuestras oraciones y con nuestras ofrenda, Pues si no podemos amar a un prójimo que vemos, como pues amaremos a un Dios que es invisible, Así que la próxima vez que la amargura, el rencor o el desconsuelo toque a tu puerta recuerda por amor al Cristo Resucitado, perdona a tu prójimo y veras la gloria del creador.
Dejo a su consideración algunos beneficios sobre el perdonar a nuestro prójimo, hermano, enemigo, dejar atrás las raíces de amargura, el rencor, la ira, puede ayudarle a mejorar su salud mental, le asegura tranquilidad, te agrura relaciones más sanas, Menos ansiedad, estrés, y hostilidad, Presión arterial más baja, Menos síntomas de depresión, Un sistema inmunitario más fuerte, Mejor salud cardíaca, Mejor autoestima; nos ahorramos un sin número de sufrimientos, nos alarga la vida en nuestra relación con Dios; dejemos atrás las situaciones que te hirieron, los rencores, los deseos de venganza y la hostilidad pueden enraizarse, si permites que los sentimientos negativos sustituyan a los positivos, quizás encuentres que tu propia amargura o sentido de injusticia te abruman, te arropen, insertándote amargura y la venganza; lo ideal es asumir la nueva vida teniendo al perdón como un proceso de cambio personalizado del yo persona, Para pasar del sufrimiento al perdón, quizás tú, Reconozcas el valor de perdonar y cómo puede mejorar tu vida, Identifiques qué necesita sanar y quién necesita ser perdonado, acércate a perdonar a la persona que te ha ofendido, apártate de tu papel de víctima y libérate, hazte libre de tu propio cautiverio de resentimientos, debes de dejar de definir tu vida, por la manera en que te hirieron, quizás encuentres compasión y comprensión; sin olvidar que el perdón, es la mayor garantía de reconciliación; siendo el primer paso para evaluar y aceptar con honestidad el daño que has causado, cómo afectó a otros y como repararlo; Evita juzgarte con severidad, si de verdad te sientes arrepentido de algo que dijiste o que hiciste, considera admitirlo ante las personas que has dañado. Habla de tu tristeza o arrepentimiento sincero, y pide perdón, sin dar excusas, Pero recuerda que no puedes forzar a nadie a que te perdone, los otros necesitan llegar a esa etapa del perdón, cuando estén listos, lo harán; pase lo que pase, comprométete a tratar a otros con compasión, empatía, y respeto, como lo manda el mandamiento que trasciende a todo cristiano, dejado encaminado por el Rubio de Galilea, amaras a tu prójimo como a sí mismo y su ancla de oración al Dios viviente, perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, amen, que la Honra y Gloria sea para Dios Todopoderoso..
Pido perdón, a quien haya incomodado en esta recopilación, de encuentros con la palabra de nuestro DIOS..
JOSÉ CÁNDIDO VILORIA
DULCE SERA MI MEDITACIÓN, ME REGOCIJARE EN JEHOVÁ.