LA CONTIENDA
Al que devuelve mal por bien, el mal no se apartará de su casa; de allí que el comienzo de la contienda es como el soltar de las aguas; deja, pues, la riña antes de que empiece, puesto que el que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación al SEÑOR; así que tengáis por vuestra ambición, el llevar una vida tranquila, y os ocupéis en vuestros propios asuntos y trabajéis con vuestras manos, tal como os hemos mandado; puesto que es honra para el hombre eludir las contiendas, pero cualquier necio se enredará en ellas. En tanto que no te apresures a litigar; pues ¿qué harás al final, cuando tu prójimo te avergüence?. En Proverbios. Encontramos una de las tantas justificaciones Bíblicas, del porque, la Palabra de Dios no es simplemente una colección de tantos escritos interesantes de la antigüedad. La Palabra de Dios es viva y poderosa y ha sido exhalada desde el corazón del Dios vivo para animar a los que confían en Su nombre.
Debo confesar que la contienda tiene muchas ramificaciones, que pueden llevar al ser humano a su propia destrucción, hay contiendas internas, sus luchas intestinales, son más cruentas aun que discutir con el vecino o discrepar con el hermano de iglesia, por ello es bueno comprender para la honra y Gloria de Dios, que contienda implica contender, lidia, pelea, riña, batalla, disputa, discusión, debate, altercado, hasta encuentro entre equipos y las luchas o batallas internas o la buena batalla de la fe, a lo que estamos llamados los cristianos, que esa sí que es una buena contienda a ser librada, (1 Timoteo 6:12) «Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos». De oración intercesora consistente (Colosenses 4:12) «Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere». Y la lucha por vencer (1 Corintios 9:25) «Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.
Ahora veamos la contienda en el amplio sentido de la carne, el cual implica Competición, Disputa, Lucha entre personas debido a enemistad. Una palabra hebrea que se traduce “trabar contienda” también se traduce “agitar” y “excitarse”. Entre las causas de la contienda a las que se alude en las Escrituras están en Proverbios, siendo muy especificas y las describe el sabio salomón, inspirado por el espíritu de Dios, como el Odio, la Furia, las Intrigas, la Burla, el beber en exceso, la calumnia, la arrogancia o el orgullo y la enseñanza errónea. (Pr 9.13.15.19. 24.25.27.28: y que según; 1Tito 6:4. La contienda destruye la paz y la felicidad. Siendo en el libro de Proverbios, donde se resalta con frecuencia el efecto desagradable y molesto de una contienda, en las personas ajenas a ella. Las contiendas entre aquellos que en un tiempo disfrutaban de relaciones fraternales pueden representar una barrera casi insuperable para la reconciliación. “El hermano contra quien se ha transgredido es más que un pueblo fuerte; y hay contiendas que son como la barra de una torre de habitación. Y viene a ser, Como una de las obras de la carne que Jehová odia (Gál 5:19; de allí que en una congregación Cristiana, la contienda no tiene cabida ente sus hermanos (Ro 13:13; 1Co 3:3; 2Co 12:20; Flp 2:3; Tit 3:9), de modo tal que, los cristianos no debemos ser hombres belicosos. (1Ti 3:1, 3.) Por tanto, las personas que persisten en la contienda están entre los que recibirán juicio adverso de Dios. (Ro 2:6, 8.); uno de los ungidos de nuestro Dios, el apóstol Pablo, tuvo que tratar en distintas oportunidades, con personas dadas a la contienda. Algunos estaban declarando las buenas nuevas debido a un espíritu de contradicción, probablemente con el propósito de darse importancia y socavar la autoridad e influencia de Pablo. No obstante, él no permitió que esta actitud le robase la felicidad que le proporcionaba saber que se estaba dando publicidad a Cristo. (Flp 1:15-18. Hoy mis queridos hermanos en Cristo Redentor toca lo propia a ustedes DESPOJAOS DEL VIEJO HOMBRE y no andéis en la carne, en tanto no permita que la carne le conmine levar CONTIENDA.
Sigamos desmenuzando las referencia bíblica; en mucho detenimiento, en el espíritu de DIOS, en Proverbios, el sabio salomón, traza varias referencia a acerca de ese mal pecaminoso para el ser humano, y los dispersa por los 3mil Proverbios que escribió, en el 17:14, 19 versículo clave: «Río desbordado es el pleito que se inicia; vale más retirarse que complicarse en él. Al que le gusta ofender, le gusta pelear; el fanfarrón provoca su propia ruina» (Proverbios 17:14, 19, Dios Habla Hoy, desde siempre y para siempre). Conceptualiza a la contienda, como pecado y que, hace daño a nuestras vidas y a los que están a nuestro alrededor; Vivimos en un mundo lleno de pleitos, contiendas y relaciones dañadas y dañinas; Pero la voluntad de Dios es que estemos construyendo, reedificando, restaurando, en vez de destruir las relaciones con los demás, El problema es nuestra propia naturaleza que tiende a pelear por nuestros «derechos», en vez de buscar la paz y comprensión, Los Cristianos y la sociedad en su conjunto, debemos aprender que Dios, espera que seamos hombres y mujeres de paz, que reflejemos a Jesucristo en nuestras actitudes y acciones, que desechemos en nosotros toda actitud contenciosa o la Discordia que genere contienda entre hermanos; que da paso al distanciamiento, a que se fomenten las raíces de amargura en nuestros corazones; pero lo mas prioritario, en evitar la contienda, es evitar, abrirle la puerta a los demonios, para que hagan morada dentro de su vida, levántate y se valiente tráncale la puerta al diablo, machácale la cabeza; evita perder tu tiempo valioso para Dios, en debate, discusión, disputa, guerra, lid, lucha, pelea, pleito, pugna, belicosidad, hágase un reflexión exhaustiva sobre su vida, sobre la idea de que a Dios, no le agrada que vivamos en pleitos ni contiendas, puesto que el Dios Viviente, es un Dios de paz, dispendioso en su misericordia y tardo en su Ira; Él nos llama a ser sus imitadores. Jesús es nuestro mayor ejemplo de paz. Tome unos minutos para orar y pedir «paz» en cada una de las vidas de nuestros hermanos, y también pidamos a Dios sea guía nuestra para la Honra y Gloria del Señor, para que nos ayude en saber contenernos ante la amenaza de pleitos y discusiones que día a día enfrentamos en este mundo conflictivo; hagamos PACTO CON DIOS y Vivamos su manto protector en reconciliación con Él; pongamos distancia al abismo del pecado, tomemos distancia entre ese abismo, entre gente pecadora y el Dios Viviente; puesto que es la voluntad de Dios, que seamos reconciliados en su presencia; pongamos cada una de nuestras situaciones que implican contienda en sus manos, no olvides que su espíritu está con nosotros; conservemos su palabra «No tengas pleito con nadie sin razón…» (Proverbios 3:30) «El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas» (Proverbios 10:12). «El hombre iracundo promueve contiendas…» (Proverbios 15:18). «El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos» (Proverbios 16:28). «Mejor es un bocado seco, y en paz, que casa de contiendas llena de provisiones» (Proverbios 17:1). «…deja, pues, la contienda, antes que se enrede» (Proverbios 17:14b). «Los labios del necio traen contienda; y su boca los azotes llama» (Proverbios 18:6). «El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar» (Proverbios 18:19). «Honra es del hombre dejar la contienda; mas todo insensato se envolverá en ella» (Proverbios 20:3). «Echa fuera al escarnecedor, y saldrá la contienda, y cesará el pleito y la afrenta» (Proverbios 22:10).
En el nuevo testamento, en sus 4 evangelios nos aperciben sobre la contienda, así en Mateo 5:5 describe: Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. Mateo 5:9, Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Mateo 5:39, pero yo os digo: No resistáis al que es malo; Antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; Y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, Déjale también la capa. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, Haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seas hijos de vuestro Padre que está en los cielos, Que hace salir su sol sobre malos y buenos y que hace llover sobre justos e injustos. Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Efesios 4:31, “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.” Efesios 4:26 “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,” 1Timoteo2:8, “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.” El obispo que lidera a la congregación no puede ser iracundo: Tito 1:7, “Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, Donde hay ira no obra la justicia de Dios: Santiago 1:20 “porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.” Los hombres justos evitan el airarse, pero los impíos siempre buscan el enojo:
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él emana la vida; proverbios 4:23, así pues guardémosle el corazón a nuestros hijos, librémoslos de todo aprendizaje de contienda, que el futuro de la humanidad, sea instruido en la Justicia de Dios, el salmista toma nota de ello y deja sentado en el Salmo 2:12, “Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; Pues se inflama de pronto su ira.” Al igual lo hizo pablo en la carta a los Efesios 6:4 “Y vosotros, padres, no provoquéis la ira en vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” De tal modo que la ira, el enojo, el airarse, no deben formar parte de la vida cristiana, aunque nos ofendan debemos controlar nuestro enojo y dejar pasar la ofensa por alto, por algo el Cristo Redentor nos dejo al consolador, que en su fruto esta la templanza, que no es otra cosas que el dominio propio, para ejercerlo sobre los ataques del demonio a través de la contienda; “La cordura del hombre detiene su furor, Y su honra es pasar por alto la ofensa.” “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” De allí que Debemos desechar toda esa ira y enojo que nos amarga: “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia, por lo que el siervo del Señor, no debe ser rencilloso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido, corrigiendo tiernamente a los que se oponen, por si acaso Dios les da el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad, y volviendo en sí, escapen del lazo del diablo, habiendo estado cautivos de él para hacer su voluntad; soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros; Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás, puesto que El odio suscita rencillas, pero el amor cubre todas las transgresiones, Por la soberbia sólo viene la contienda, mas con los que reciben consejos está la sabiduría; Mejor es vivir en un rincón del terrado que en una casa con mujer rencillosa, la contienda, es Como carbón para las brasas y leña para el fuego, así es el hombre rencilloso para encender contiendas.
Hemos de concluir en esta reseña bíblica, sobre la contienda y su multiplicidad de presentarse, que la noche está muy avanzada, y el día está cerca, Por tanto, desechemos las obras de las tinieblas y vistámonos con las armas de la luz; Andemos decentemente, como de día, no en orgías y borracheras, no en promiscuidad sexual y lujurias, no en pleitos y envidias; antes bien, vestíos del Señor Jesucristo, y no penséis en proveer para las lujurias de la carne, porque ello solo nos lleva a pleitos, celos, enojos, rivalidades, difamaciones, chismes, arrogancia, desórdenes; que tienden al interés morboso de las discusiones y las contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, y constantes rencillas entre hombres de mente depravada, que están privados de la verdad, que suponen que la piedad es un medio de ganancia; amonestaos entonces el temor a nuestro Dios y su presencia, Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos os pongáis de acuerdo, y que no haya divisiones entre vosotros, sino que estéis enteramente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer, apliquemos en nuestras vidas la conducta del padre de las naciones, y amigo de nuestro Dios, que lo describe Génesis 13:7-8, Hubo, pues, contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot. Y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en aquella tierra. Y Abram dijo a Lot: Te ruego que no haya contienda entre nosotros, ni entre mis pastores y tus pastores, porque somos hermanos, de tal modo que vivan insertados en la Templanza, en el dominio propio, cásense; que mejor es casarse que quemarse, para la Honra y Gloria de Dios, vivamos entonces con el temor a Dios, confiando en su misericordia y gracia, que nos enderece nuestros pasos, nos mantenga en su presencia, apartados de toda rencilla o Contienda.
JOSÉ CÁNDIDO VILORIA
DULCE SERA MI MEDITACIÓN, ME REGOCIJARE EN JEHOVÁ.
