…»Los hombres deben ser gobernados por Dios, porque si no serán dominados por tiranos.»
( William Penn)

Uno de los engaños de Satanás, es que pongamos nuestra confianza para la moralidad cultural y la vida piadosa, en las manos de políticos y funcionarios gubernamentales. La esperanza nacional de un cambio, no se encuentra en la clase dominante de ningún país. La iglesia ha cometido el error si piensa que es trabajo de los políticos, difundir y guardar las verdades bíblicas y los valores cristianos.
El objetivo de la iglesia, de acuerdo al propósito de Dios, no se encuentra en el activismo político. En ninguna parte de las Escrituras se nos ordena invertir energía, tiempo y dinero en los asuntos gubernamentales. Nuestra misión radica, no en cambiar a la nación a través de reformas políticas, sino en cambiar los corazones a través de la palabra de Dios.
Los creyentes a través de los siglos, han vivido, y aún florecido, bajo gobiernos antagonistas, represivos, autoritarios y dictaduras. Esto fue cierto con los creyentes de los primeros siglos, quienes bajo despiadados regímenes políticos, mantenían su fe en Cristo nuestro Señor y Salvador.
Las organizaciones políticas no son la salvación del mundo. La salvación de la humanidad ha sido manifestada en Jesucristo. Él demostró al mundo que la redención no podía lograrse a través del poder del hombre, su poder económico, su poder militar o su poder político. La paz mental, la alegría, la esperanza, el gozo y la salvación de la humanidad se logra a través de Su obra de fe, amor y gracia.
Su hermano y amigo.
Germán Fernández.
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