La negociación es vital

Las horas más oscuras, es el título de una famosa película, que escenifica el papel de Sir. Winston Churchill, en los primeros días de la Segunda Guerra Mundial, quien recién nombrado primer ministro británico, debía decidir si negociaba con Adolf Hitler, o si luchaba contra su temible potencial bélico. La película es joya del cine, que no hace más que establecer una línea de acontecimientos políticos y emocionales por los que se debe necesariamente transitar en situaciones difíciles.
Para nada deseo establecer una comparación entre el diplomático europeo, y el brabucón de la mal llamada revolución bolivariana.
La reciente reunión entre Nicolás Maduro, Cilia Flores, Jorge y Delcy Rodríguez, continúan aislando a Diosdado Cabello, a quien este acercamiento no le genera tranquilidades, sabe bien que garantizar una negociación de esta naturaleza supondrá el sacrificio de algunas piezas en el tablero, y seguramente se cree con una soga en el cuello.
El pragmatismo de la política norteamericana no es nuevo, es un elemento constante dentro de la necesidad de avanzar dentro de la política que asegure estabilidad de EE.UU, y los acontecimientos bélicos entre Rusia, aliado del régimen venezolano y el país de Ucrania, aceleraron la toma de decisiones en este sentido.
Los enviados de la administración Biden, para asegurar avances reales, son de prestigio y jerarquía, el embajador James Story, conoce perfectamente todas las características del régimen, y el desempeño de todos los involucrados en promover el acercamiento, Juan González, director para las Américas del Consejo de Seguridad de la Nación, es un hombre cercano a Joe Biden, con varios años de relación personal y asistencia estratégica en los diversos cargos que Biden a ocupado en su extensa trayectoria política, su presencia en Caracas, a de suponer un mensaje directo no solo de las políticas de la administración y el departamento de estado de EE.UU, sino una línea clara de las intenciones del presidente norteamericano, y el tercer miembro de la delegación fue Rogers Cartens, enviado especial presidencial para asuntos de rehenes, con la absoluta misión de tratar la liberación de los ciudadanos norteamericanos privados de libertad en Venezuela desde hace algunos años, y de inmediato el régimen de Nicolás Maduro atendió la solicitud otorgando libertades.
Las negociaciones están en desarrollo, será un camino tormentoso quizás, de altos y bajos, sin embargo el hecho de existir un acercamiento de esta naturaleza es indicativo de un cambio de estrategia de ambos sectores, que en el caso venezolano ojala contenga un verdadero cambio de políticas hacia la democracia, muchos de los factores intervinientes vivirán sus horas más oscuras, las decisiones que se tomen serán determinantes en el curso de su propia historia.
Se negocia desde una perspectiva de fuerza.
La imposición de sanciones, tenían un fuerte y decidido propósito: provocar unas negociaciones desde un punto de fuerza, donde se expresaran las debilidades de la tiranía. Esta pretensión encontró brechas, algunas contenidas en la posición de algunos países de Europa, por la flexibilidad y el lobby financiero de Rodríguez Zapatero y el propio Josep Borrell, y otras en la fuerte disposición de Rusia de mantener un apoyo político y económico al régimen de caracas, por su visión geopolítica expansionista, siendo Venezuela un espacio de privilegio para ellos por su posición geográfica, y su línea ideológica.
Con la invasión de Rusia a Ucrania, se ha desatado una oleada profunda y contundente de sanciones, que no solo perjudican y aíslan a Rusia, los efectos de esas sanciones a las ya deprimidas economías de regímenes latinoamericanos, obliga inmediatamente a replantearse las estrategias, era un escenario latente y debemos pensar que esta muy bien estudiado seguramente por los hermanos Rodríguez en conjunto con Cilia Flores, ya mucho se había comentado del acercamiento de Cilia con la administración Norteamericana, ha llegado el momento, de extender la mano y generarle políticas al régimen de Venezuela, para que abra definitivamente a opciones que permitan recobrar espacios políticos, con ciertos relajamientos económicos, que realmente es su mayor ambición.
Estas negociaciones, no deben suponer una entrega a Maduro y al resto de su régimen de absolutas libertades para eternizarse en Venezuela, por el contrario son un espacio idóneo para provocar cambios desde la utilización de herramientas de la más alta diplomacia.
Un obstáculo para consagrar las negociaciones, toda vez que Cilia y los hermanos Rodríguez lideran estas intenciones, lo encontrará el régimen en Diosdado Cabello, quien ha renunciado desde hace mucho a la posibilidad de acuerdos, creyendo que bajo un clima permanente de odios y ataques podrá mantenerse en el poder en perjuicio de toda la población, el desenlace de su propio dominio político en el régimen y el PSUV, alcanzará enormes decibeles confrontativos donde alguno tendrá que ser sacrificado.
