El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha elevado el pulso político al proponer abiertamente un cambio de las reglas electorales que recortaría el papel de los Estados en favor de un mayor control federal. El planteamiento, dirigido al Partido Republicano, ha generado una inmediata inquietud en Washington por sus implicaciones constitucionales y por el impacto que podría tener sobre la credibilidad del proceso democrático, en el marco de las elecciones legislativas de medio mandato previstas para noviembre.
El mandatario lanzó su propuesta durante una intervención en el pódcast del comentarista ultraconservador Dan Bongino, una de las voces más influyentes del entorno MAGA. En un discurso centrado inicialmente en inmigración, el presidente defendió que los republicanos deberían “tomar el control” del sistema de votación en distintos puntos del país y avanzar hacia una “nacionalización” de las elecciones, sin detallar qué territorios estarían afectados.
“Los republicanos deberían decir: ‘Queremos tomar el control’. Deberíamos tomar el control de la votación en al menos 15 lugares. Los republicanos deberían nacionalizar la votación”, dijo Trump.
La sugerencia supone un cuestionamiento directo del modelo electoral estadounidense, basado en la descentralización. La Constitución atribuye a los Estados la organización de los comicios, precisamente como salvaguarda frente a la concentración de poder en el Ejecutivo federal. Miles de autoridades locales, de distinto signo político, supervisan cada elección como parte de ese diseño institucional.
Viejas dudas
Las declaraciones del presidente no son un episodio aislado, sino que se inscriben en una narrativa que Trump sostiene desde hace más de cinco años: la acusación de un fraude electoral generalizado. Sin pruebas que la respalden, el mandatario sigue afirmando que las elecciones de 2020, en las que fue derrotado por Joe Biden, fueron manipuladas por los demócratas, una tesis que fue descartada de forma sistemática por los tribunales.
El Poder Ejecutivo tiene algunas facultades en materia electoral, como el envío de observadores del derecho al voto del Departamento de Justicia a los centros de votación, como hizo en el 2025 en California y Nueva Jersey.
Pero los comentarios de Trump en los que afirmaba que los republicanos “deberían asumir el control del voto” y “nacionalizarlo”, llevarían el papel del Gobierno federal a un nivel nunca antes visto en este país, lo cual, según los expertos, usurpa las facultades que la Constitución otorga a los estados.
“Hay un pequeño problema: la Constitución impide federalizar las elecciones”, declaró a CNN la secretaria de Estado de Colorado, la demócrata Jena Griswold. “Es muy alarmante que Trump siga usando su plataforma para socavar las elecciones estadounidenses. Estos ataques están fracasando en gran medida, pero debemos tomarnos en serio estos comentarios”.
Esto dice la Constitución
Apenas 44 palabras de la Constitución de Estados Unidos lo cuentan todo. La parte clave que regula la administración de las elecciones es el Artículo I, Sección IV, conocido como la «Cláusula Electoral».
Dice: “Los tiempos, lugares y manera de celebrar elecciones para senadores y representantes serán prescritos en cada estado por la legislatura del mismo; pero el Congreso podrá en cualquier momento mediante ley hacer o alterar dichas reglamentaciones, excepto en lo referente a los lugares de elección de senadores”.
Esta cláusula encomienda a las legislaturas estatales la determinación de cómo se celebrarán las elecciones al Congreso. Otorga al Congreso margen de maniobra para supervisar y regular dichas normas. Por ejemplo, el Congreso ha utilizado esta facultad para establecer un día electoral estándar.
Mundodiario/CNN
