El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le dijo al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, que continuará buscando un acuerdo diplomático con Irán, pese al escepticismo que persiste dentro del gobierno israelí frente a los esfuerzos de negociación de Washington.
El encuentro se celebró completamente a puerta cerrada en la Casa Blanca y se extendió durante aproximadamente tres horas, en un formato inusual que dejó a la prensa sin declaraciones conjuntas ni imágenes protocolares tradicionales.
En un mensaje posterior en su red Truth Social, Trump calificó la reunión como “muy buena”, aunque reconoció que no se alcanzaron decisiones definitivas. “No se llegó a nada concluyente más allá de que insistí en que las negociaciones con Irán continúen para ver si se puede consumar un acuerdo”, escribió el mandatario. Añadió que, de ser posible, esa sería su opción preferida, pero advirtió que, de fracasar la vía diplomática, “habrá que ver cuál será el resultado”.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le dijo al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, que continuará buscando un acuerdo diplomático con Irán, pese al escepticismo que persiste dentro del gobierno israelí frente a los esfuerzos de negociación de Washington.
Trump recordó además el antecedente de junio pasado, cuando Estados Unidos bombardeó instalaciones nucleares iraníes en la operación conocida como “Midnight Hammer”, luego de que Teherán rechazara un acuerdo previo. “Eso no les funcionó bien”, señaló, sugiriendo que la opción militar sigue sobre la mesa si las conversaciones fracasan. “Esperemos que esta vez sean más razonables y responsables”, escribió.
El primer ministro israelí había adelantado que intentaría persuadir a Trump de evitar un acuerdo limitado que se concentre únicamente en impedir que Irán desarrolle armas nucleares, sin abordar su programa de misiles balísticos ni su influencia regional. Desde Jerusalén, varios miembros del gabinete consideran que un pacto estrecho podría dejar intactas capacidades estratégicas que Israel percibe como una amenaza directa.
Sin embargo, el mensaje que emergió tras la reunión fue claro: pese a la retórica firme, la Casa Blanca prioriza agotar la vía diplomática antes de considerar una escalada militar. El vicepresidente JD Vance reforzó esa línea al señalar que el objetivo central de la administración es impedir que Irán obtenga un arma nuclear, no promover un cambio de régimen. “Si el pueblo iraní quiere un cambio, eso depende de ellos”, dijo.
Larazón
