Miles de estudiantes universitarios y jóvenes salieron este jueves a las calles en diversas ciudades del interior de Venezuela para conmemorar el Día de la Juventud y exigir la liberación total de los presos políticos que aún permanecen en detención.

La jornada marcó un regreso visible de la movilización en regiones alejadas de la capital venezolana, donde el malestar se ha acumulado tras meses de excarcelaciones parciales y debates parlamentarios sobre una ley de amnistía que no termina de concretarse.

En Maracaibo, estado Zulia, las federaciones de centros universitarios convocaron una concentración temprana frente a la Universidad del Zulia. Los participantes caminaron por avenidas principales con pancartas que pedían “libertad plena” y corearon consignas contra la persecución política. Testigos reportaron una alta presencia de familiares de detenidos que se unieron al acto.

En Mérida, los estudiantes de la Universidad de Los Andes partieron desde el campus principal hacia la sede regional de la Defensoría del Pueblo.

La marcha recorrió varias cuadras bajo un sol intenso; los jóvenes portaron banderas nacionales y fotografías de compañeros y profesores que pasaron por prisión en los últimos años.

Valencia, en Carabobo, registró otra concentración numerosa. Grupos de la Universidad de Carabobo y de institutos técnicos se reunieron en la plaza Bolívar para luego desplazarse hacia la avenida principal. Voces de la Federación de Centros Universitarios locales insistieron en que la protesta busca presionar por una amnistía amplia, sin exclusiones.

Barquisimeto, San Cristóbal, Barinas, Puerto La Cruz, Margarita y otras ciudades del interior replicaron el llamado. En Táchira y Aragua, los puntos de encuentro fueron plazas y accesos a universidades autónomas.

Organizaciones como Jóvenes Con Venezuela y cuentas estudiantiles en redes difundieron con antelación los lugares exactos de concentración para facilitar la participación.

En el interior, el protagonismo lo llevaron los universitarios y sectores juveniles que, según líderes estudiantiles, han perdido el miedo acumulado tras años de represión focalizada.

El mensaje resonó con fuerza fuera de Caracas, donde la crisis universitaria – presupuestos recortados, servicios colapsados y detenciones pasadas – alimenta el descontento.

Hasta el cierre de esta nota no se reportaron incidentes graves de represión en las ciudades del interior. La jornada transcurrió en un ambiente de vigilancia, pero con énfasis en la no violencia.

Los jóvenes dejaron claro que la protesta continuará hasta que salgan todos los presos políticos y se consolide una transición que, según ellos, apenas comienza.