El mundo de la música latina se viste de luto tras confirmarse el fallecimiento de Willie Colón, trombonista, compositor y productor fundamental en la historia de la salsa. A los 75 años, el ícono de la Fania All-Stars deja un vacío irreparable en la cultura caribeña, tras décadas de haber revolucionado el sonido de la calle y la identidad del latino en Nueva York.
​La partida de William Anthony Colón Román marca el fin de una de las eras más influyentes de la música tropical. El deceso ocurrió este sábado 21 de febrero de 2026 en la ciudad de Nueva York, epicentro de su carrera y cuna del movimiento salsero. De acuerdo con los primeros reportes de su entorno cercano, el deceso se produjo por causas naturales, derivadas de complicaciones de salud que el artista venía arrastrando tras su grave accidente automovilístico en 2021.


​El legado del trombón rebelde
​Willie Colón no solo tocó salsa; la utilizó como un instrumento de resistencia cultural. Nacido en el Bronx de padres puertorriqueños, irrumpió en la escena a los 17 años con un sonido agresivo, crudo y «malandro» que desafiaba la sofisticación de las grandes orquestas de la época.


​Hitos de una carrera legendaria:
​El binomio con Héctor Lavoe:
Juntos crearon la dupla más importante del género, produciendo himnos inmortales como «Aguanile», «La Murga» y «El Día de mi Suerte».
​Siembra (1978): Al unirse a Rubén Blades, produjo el álbum más vendido en la historia de la salsa, transformando el ritmo en una herramienta de crónica social con temas como «Pedro Navaja».
​Innovador Visual: Sus portadas de discos, donde posaba como un gánster buscado por el FBI, definieron la estética del «salsero de barrio».

​Colón fue más que un músico; fue un activista político y un productor visionario que supo fusionar el jazz, el rock y los ritmos afrocaribeños en un lenguaje universal. Su trombón, que solía sonar como una ráfaga urbana, hoy queda en silencio, pero su catálogo permanece como la columna vertebral de la identidad latina moderna.