El máximo representante de la diplomacia de Hungría, Peter Szijjarto, ha tildado de»chantaje» el comportamiento de las autoridades de Ucrania. Según el canciller, la interrupción en el transporte de petróleo ruso mediante el oleoducto Druzhba responde a una maniobra coordinada entre el gobierno de Kiev, la Unión Europea y sectores de la oposición húngara. Szijjarto subrayó que esta acción compromete directamente la seguridad energética de su nación y ratificó que su administración no cederá ante estas tácticas de presión. En consecuencia, Budapest mantendrá congelado el préstamo de 90.000 millones de euros del bloque europeo para Ucrania hasta que se restablezca el flujo normal de crudo.
Este viernes, el Ejecutivo húngaro oficializó la suspensión del crédito financiero de la Unión Europea. La medida se adoptó como respuesta directa a la decisión ucraniana de cortar el suministro que atraviesa su territorio por el conducto Druzhba. Para el gobierno magiar, esta determinación de Kiev representa una violación a los compromisos comerciales vigentes. Además, denuncian que la interrupción ocurre en un momento previo a procesos electorales, lo que interpretan como un esfuerzo por desestabilizar la economía interna de Hungría al forzar un incremento en los precios de los combustibles.
Oleoducto estratégico
El tránsito a través de la red Druzhba es vital, ya que es la principal vía de ingreso de hidrocarburos rusos hacia el continente y ostenta el título de ser la infraestructura de este tipo más extensa de todo el planeta. Para naciones como Hungría y Eslovaquia, este oleoducto es una pieza clave de su estabilidad energética. A lo largo del conflicto bélico en la región, estas instalaciones han sufrido diversos ataques, lo que ha llevado a que tanto Budapest como Bratislava expresen reiteradamente su preocupación por las amenazas que ponen en riesgo su abastecimiento esencial.
A través de sus canales oficiales, Peter Szijjarto argumentó que las acciones de Ucrania contravienen el Acuerdo de Asociación firmado entre el país eslavo y la Unión Europea, ignorando las obligaciones pactadas con Bruselas. La tensión diplomática ha escalado a tal punto que el gobierno húngaro advirtió que podría tomar medidas recíprocas, como la suspensión del envío de diésel hacia territorio ucraniano si no se soluciona el bloqueo al crudo ruso.
Desde la Unión Europea, se ha intentado calmar la situación indicando que no se percibe un peligro inminente para el suministro de energía en Hungría o Eslovaquia. Bruselas fundamenta esta postura en la existencia de reservas estratégicas robustas en ambos países. Por otro lado, informes técnicos señalan que las recientes agresiones registradas contra la infraestructura del oleoducto Druzhba fueron ejecutadas mediante el uso de drones rusos, según reportaron diversas autoridades.
Este nuevo capítulo en la disputa por el transporte de energía intensifica la fricción en el triángulo Budapest-Kiev-Bruselas. La administración de Viktor Orbán sostiene firmemente que cualquier interferencia en las rutas de abastecimiento energético vulnera la paz regional y acarreará consecuencias en los vínculos comerciales. Es importante destacar que tanto la economía húngara como la eslovaca dependen críticamente del petróleo que fluye por el ramal Druzhba para garantizar el funcionamiento de sus industrias y el servicio a la ciudadanía.
En conclusión, la liberación de los millonarios fondos destinados a Ucrania sigue ligada a lo que suceda en los campos de bombeo de crudo. Mientras persistan las sanciones y las medidas de represalia derivadas de la guerra, la seguridad de los hidrocarburos seguirá siendo el eje central de las disputas políticas en el este de Europa, condicionando la entrega de fondos significativos para la economía ucraniana.
