Los peregrinos pueden honrar los huesos de San Francisco de Asís durante la primera exhibición pública en la Basílica de San Francisco, en conmemoración del 800 aniversario de su muerte, en Asís, Italia.

Se han inscrito cerca de 400,000 personas para rezar ante las reliquias, y el alcalde de Asís, Valter Stoppini, calcula que la cifra podría alcanzar el medio millón antes de que los huesos vuelvan a su tumba el 22 de marzo. Se ha reclutado un pequeño ejército de 400 voluntarios para conducirlos por las calles empedradas de la ciudad medieval hasta la Basílica inferior de San Francisco para ver los huesos.

La osamenta se conservan en una caja de cristal a prueba de balas.

La llegada de miles de peregrinos supondrá una enorme presión para el centro de la ciudad, con sus estrechas calles repletas de souvenirs y sus limitados servicios.

San Francisco nació en el seno de una familia adinerada en 1182, pero renunció a su riqueza para vivir como fraile mendicante tras recibir lo que, según él, era una vocación para reconstruir y reformar la Iglesia.

Se le conoce sobre todo por su mensaje de paz, su amor a la creación y su atención a los pobres, enseñanzas que inspiraron fuertemente al papa Francisco, el primer pontífice que lleva el nombre del santo.

Aunque los restos de San Francisco han sido inspeccionados periódicamente a lo largo de los años por los frailes franciscanos para garantizar su conservación, ésta es la primera vez que se exponen públicamente.  La decisión de sacarlas de la cripta y acoger a los peregrinos durante un mes es una forma de mantener vivo su mensaje y dar a los cristianos la oportunidad de rezar ante ellas, según las autoridades.

Para los comerciantes de recuerdos de Asís, que viven de los turistas religiosos y peregrinos que acuden en masa a la pintoresca ciudad, un acontecimiento de un mes de duración es bienvenido.

 Gregorio Borgia