La aprobación de la reforma laboral en la Cámara de Diputados marcó un avance político sonoro para el Gobierno de Javier Milei, que logró reunir apoyos clave en el Congreso pese al paro general convocado por la CGT ese mismo día.

Según los analistas, se abre así una nueva etapa en la disputa por el rumbo del mercado de trabajo argentino y anticipa un escenario de mayor tensión político-sindical.

La Cámara baja dio media sanción a un paquete que introduce cambios en el régimen de contratación, la negociación colectiva y la organización de la jornada laboral. Entre los puntos centrales se incluyen mecanismos de flexibilidad horaria, modificaciones en el régimen de indemnizaciones por despido y un mayor peso de los acuerdos por empresa o por región.

El Gobierno afirma que la reforma generará más empleo formal, en un contexto en el que más del 40% de los trabajadores argentinos se desempeña en la informalidad.

Los sindicatos, en cambio, advierten que los cambios podrían derivar en mayor precarización laboral y en una pérdida de poder colectivo y de derechos para los trabajadores.

Durante el debate se eliminaron algunos de los puntos más controvertidos del proyecto. En particular, el oficialismo retiró del texto el artículo 44, que modificaba el régimen de enfermedades inculpables.

La versión original establecía que, en casos de enfermedades o accidentes no vinculados al trabajo, el trabajador podía percibir entre el 50% y el 75% de su salario básico —según las circunstancias— y por un plazo reducido de entre tres y seis meses.

Estos cambios obligan a que el proyecto regrese al Senado la semana próxima para su revisión final. La reforma aún no está sancionada de manera definitiva.

En términos políticos, la votación representa el primer avance legislativo de peso del oficialismo en materia laboral y sirve como una señal hacia el mercado y hacia su propia base electoral de que la agenda de reformas estructurales sigue en marcha.

Celebración

Desde la lógica oficialista, la media sanción es un triunfo relevante. No solo porque logró reunir mayoría en una cámara donde no tiene control propio, sino porque instala la idea de “modernización laboral”.

“La aprobación de esta ley significa creación de trabajo registrado, menor informalidad, normas laborales adaptadas al siglo XXI, menor burocracia, mayor dinamismo en las relaciones laborales y, lo más importante de todo, el fin de la industria del juicio”, indicó la Oficina del Presidente en su cuenta de X.

Así lo celebró Milei:

La Administración libertaria pretende que, aun con cambios, el proyecto marque un punto de inflexión en un sistema laboral que considera rígido y que afecta la creación de empleo formal. 

Para la CGT, el paro general del jueves buscó mostrar que el Gobierno puede ganar en el Congreso pero no en la calle.

La central obrera intentó enviar una señal de poder, con transporte afectado, alta adhesión en sectores clave y una narrativa centrada en la defensa de derechos adquiridos.

France24