Hay domingos en los que una quisiera despertarse con la disciplina de un monje tibetano, pero luego ves el Instagram de Ricky Martin y entiendes que la verdadera iluminación… es él. A sus 54 años, el astro boricua no solo camina, desfila por la vida recordándonos que el tiempo es un concepto relativo cuando se tiene esa mandíbula y esa energía que atraviesa la pantalla.

Ricky Martin, el hombre que inventó el magnetismo. No es solo su físico de estatua griega; es ese «no sé qué» que mezcla la madurez de un padre devoto con la picardía del chico que nos ponía a bailar en los 90. Ricky engancha a cualquier género porque su atractivo no es solo visual, es una vibración de confianza pura.

Un espectáculo visual que desafía la gravedad. Mientras el resto de los mortales lidiamos con la ojera dominical, él luce una piel que parece filtrada por los mismos dioses. ¿Tratamientos? Seguramente los mejores —láseres fríos, bioestimuladores y mucha agua de coco—, pero su mejor accesorio sigue siendo esa sonrisa que desarma cualquier argumento.
Estamos en la era del well-aging, y Ricky es el presidente del club. Verlo hoy es confirmar que los 50 son los nuevos 30… siempre y cuando tengas su chef, su instructor de yoga y, seamos honestos, sus ancestros.

En cada rincón del planeta donde haya una conexión a internet. Ya sea en un escenario sudando bajo las luces o en un video orgánico desde su casa, Ricky logra que el mundo se detenga. Su «glow» es omnipresente.

Porque nos encanta un hombre que se cuida, que evoluciona y que, a pesar de los años, mantiene ese fuego sagrado. Ricky es la prueba de que la inversión en uno mismo (física y espiritual) paga los mejores dividendos. Nos enamora su personalidad zen, pero nos mantiene pegados a la pantalla ese movimiento de cadera que, admitámoslo, sigue siendo ilegal en varios países.

Vino de Reserva Boricua

Porque a los 20 era un snack, pero a los 50 es un banquete de cinco tiempos con maridaje incluido. Si es ADN, queremos que lo donen a la ciencia. Si es un tratamiento estético, ¡queremos el número del doctor ahora mismo! Pero la realidad es que Ricky es ese equilibrio perfecto entre un estilo de vida impecable y una esencia que simplemente no se puede comprar en una farmacia.

«Ricky no envejece, él se actualiza a una versión con más resolución y mejor contraste».

Crítica24