Durante el 61.º Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el canciller Yván Gil denunció que Venezuela enfrenta una «agresión multiforme». En nombre del presidente Nicolás Maduro y de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, el diplomático alertó sobre la politización del sistema multilateral; asimismo, ratificó la disposición de Caracas al diálogo diplomático con Estados Unidos.
Gil afirmó que la imagen de Venezuela como Estado infractor se construyó sobre informes sesgados. Según el ministro, esta estrategia no fue un debate jurídico, sino una operación política que derivó en el congelamiento de activos nacionales y en la criminalización de la migración.
Respecto a los ciudadanos en el exterior, el canciller calificó de vergonzosas las prácticas de xenofobia. Denunció, además, la existencia de centros de detención degradantes y traslados forzosos. “Todo esto ocurrió ante los ojos del mundo y de la burocracia internacional”, puntualizó.
Oficina abierta
Gil informó sobre la reanudación de la cooperación con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh). El paso permitirá reabrir espacios de diálogo técnico basados en el respeto a la soberanía.
Advirtió que, si los derechos humanos se usan como herramienta de presión, el organismo perderá su esencia moral y su legitimidad.
Gil recalcó que «el mensaje central que hoy traemos es que los derechos humanos no pueden ser un instrumento de guerra política contra naciones soberanas».
Resaltó que el Gobierno Bolivariano adelanta un proceso de «reconocimiento de heridas, de perdón y de reencuentro» a través de la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática 2026, un instrumento orientado a consolidar la paz tras los ciclos de violencia política recientes, garantizando seguridad jurídica y justicia restaurativa sin permitir impunidad en delitos graves como lesa humanidad, homicidio intencional o acciones contra la soberanía.
«Venezuela no viene aquí a evadir responsabilidades, somos un Estado comprometido con el fortalecimiento de nuestras instituciones, con la mejora continua de nuestros mecanismos de protección, con la cooperación internacional basada en el respeto mutuo», resaltó.
Exigencias
Hacia el final de su intervención, el titular del despacho para Relaciones Exteriores, expresó el llamado de Venezuela a que «este Consejo sea capaz de mirarse a sí mismo con espíritu crítico, que sea capaz de corregir desviaciones, que sea capaz de actuar con la misma firmeza frente a cualquier violación, venga de donde venga».
Para finalizar su intervención exigió cuatro acciones contundentes:
- El cese de todas las medidas coercitivas unilaterales que no solo son contrarias al derecho internacional, sino que han vulnerado derechos humanos económicos, sociales y culturales de millones de venezolanos y venezolanas.
- El respeto a la soberanía de los Estados conforme a la Carta de Naciones Unidas, como principio fundamental del multilateralismo efectivo y de los derechos humanos universales.
- Una agenda de derechos humanos que no eluda las grandes tragedias del mundo, que reconozca a todas las víctimas por igual sin selectividad política para algunos.
- La inmediata liberación por parte del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, del presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y de su esposa, la primera dama Cilia Flores.
VEA/UN
