Un correo electrónico enviado el 31 de enero a autoridades colombianas advirtió que el buque Ocean Mariner, de bandera liberiana y señalado anteriormente por transportar combustible hacia Cuba desde México pese a las sanciones internacionales, se encontraba en un puerto de la costa atlántica del país. Semanas después, la embarcación terminaría escoltada por fuerzas estadounidenses, en medio de sospechas sobre el destino real de su cargamento.

Según reveló una investigación de EL TIEMPO, que tuvo acceso exclusivo a informes oficiales, fotografías y documentos de inspección, el combustible que llevaba el navío fue adquirido y embarcado en Colombia en una operación que, hasta ahora, las empresas involucradas califican como legal.

La inspección, iniciada a las 6:45 p. m. del 31 de enero tras la alerta recibida por la Aduana de Barranquilla, se realizó cuando el buque estaba atracado en una de las zonas de cargue de Palermo Tanks, operador logístico que presta servicios a la empresa ISM Ingeniería Servicios, Montaje, Estaciones de Servicios S. A. S. (ISM). El capitán del barco, John Paul Lamis Fojas, participó en la diligencia, aunque se negó a firmar el acta.

De acuerdo con los documentos revisados por el diario, el producto embarcado fue fueloil —combustible utilizado para generación energética e industria— por un valor cercano a los 6,9 millones de dólares.

En los papeles de exportación, el destino consignado era el puerto de Río Haina, en República Dominicana. Sin embargo, seguimientos satelitales posteriores mostraron un cambio abrupto en la trayectoria del buque hacia el sur de Haití, lo que terminó con su interceptación el 11 de febrero por la guardia costera de Estados Unidos, que lo escoltó con el buque militar USGC Stone y posteriormente lo dirigió hacia Bahamas.

La investigación de EL TIEMPO estableció que el vendedor del combustible fue ISM, empresa autorizada por el Ministerio de Minas para comercializar hidrocarburos. El primer comprador registrado fue Monarch Security Latin America Inc., con sede en Panamá.

Tanto la sociedad portuaria como ISM sostienen que su responsabilidad terminó al momento del embarque, ya que la operación se realizó bajo modalidad Free On Board (FOB), esquema en el que el control y el riesgo de la carga pasan al comprador una vez el buque zarpa.

El abogado de ISM, Iván Lombana, aseguró al diario que la exportación fue verificada por las autoridades aduaneras y autorizada tras comprobar la conformidad de la mercancía. Añadió que el destino consignado siempre fue República Dominicana y que la empresa no ha recibido requerimientos oficiales por este caso.

Reacción presidencial

Ante los hechos descritos el presidente de Colombia, Gustavo Petro, escribió en la red social X el pasado domingo lo siguiente: «No hay ninguna irregularidad colombiana ni pública ni privada», al citar el reportaje de El Tiempo. «Quien carga el buque es una empresa privada y el destino informado del barco era República Dominicana», agregó el mandatario.

«No hay delito en el transporte libre de petróleo en el Caribe», dijo Petro más temprano en otra publicación en la que conminó a Estados Unidos «a cambiar su política hacia Cuba».

Eltiempo/Ntn24