Entre 2006 y 2018, Israel vendió a México más de 23.700 pistolas y fusiles. El dato surge de un informe de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH), elaborado como parte de una investigación periodística de alcance global, y pone en evidencia una cadena de responsabilidades que va mucho más allá de las fronteras mexicanas.

El problema no es la venta en sí, sino lo que ocurre después. Con escasa supervisión sobre el destino final de las armas, parte de ese armamento israelí terminó alimentando la violencia del crimen organizado en México. Hoy, integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y del Cártel de Sinaloa aparecen en videos y fotografías portando fusiles Galil, rifles Tavor y pistolas Jericho, las mismas armas que utiliza el ejército israelí en sus operaciones militares.

De Israel Weapons Industries a las calles de México

De las más de 23.000 armas compradas a Israel, unas 16.400 eran fusiles de asalto Galil o Tavor, de uso estrictamente militar, mientras que las restantes 7.400 correspondían a pistolas Jericho. Todas fueron adquiridas por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) —única dependencia autorizada para importar armas en México— a través de la empresa Israel Weapons Industries (IWI), por un valor total de 34 millones de euros. Israel concentró el 8 por ciento de todas las importaciones de armas que realizó México en ese período, por detrás de Italia (36%), Australia (22%) y Estados Unidos (22%).

El armamento fue distribuido posteriormente a corporaciones policiales de distintos estados. Cerca de 2.600 de estas armas llegaron a Tamaulipas, Guerrero y Jalisco, tres de los estados con mayor presencia del crimen organizado en el país, y precisamente donde se registró el 60 por ciento de los decomisos de armas ilegales entre 2010 y 2020. La propia Sedena reportó haber decomisado 41 armas de fabricación israelí en ese período, localizadas en Michoacán, Veracruz, Tamaulipas y Guerrero.

Corrupción y opacidad

¿Cómo llegaron esas armas del Estado a manos de los cárteles? El informe de la CMDPDH apunta a dos vías. Por un lado, la colusión de autoridades con el crimen organizado. Por el otro, el propio circuito comercial interno: entre 2012 y 2018, durante la gestión del general Salvador Cienfuegos al frente de la Sedena —quien fue detenido en Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico—, la institución distribuyó más de 110.700 armas a corporaciones estatales y municipales con escaso control sobre su destino posterior.

En 2019, el gobierno mexicano además autorizó la venta de pistolas Jericho a civiles, lo que abrió una nueva puerta de acceso para los grupos criminales. El mecanismo por el que los fusiles Tavor y Galil llegaron a los cárteles permanece sin esclarecerse.

Una relación militar de décadas

La colaboración entre México e Israel en materia de defensa no comenzó con las exportaciones de armas. Según el informe de la CMDPDH, los vínculos datan de la década de 1970, cuando Israel transfirió aviones Arava al país. Pero fue en 1994 cuando la relación se intensificó: militares israelíes entrenaron a sus contrapartes mexicanas para enfrentar el levantamiento zapatista, empleando tácticas similares a las aplicadas en Cisjordania y Gaza.

El caso mexicano ilustra un problema estructural del comercio internacional de armamento: los Estados exportadores rara vez asumen responsabilidad sobre el destino final de sus productos, y los marcos regulatorios existentes resultan insuficientes para evitar que las armas lleguen a actores no estatales violentos. Con poco más de 34 millones de euros y ningún mecanismo efectivo de seguimiento, Israel contribuyó a armar, sin proponérselo, a algunas de las organizaciones criminales más peligrosas del hemisferio occidental.

Otros proveedores

Luego del operativo militar en Tapalpa que derivó en la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, y la ola de bloqueos violentos en el país, el titular de la Sedena, Ricardo Trevilla Trejo, informó que la mayoría del armamento asegurado a grupos criminales proviene de Estados Unidos.
Durante la conferencia presidencial, indicó que en la actual administración se han decomisado 23 mil armas y cerca del 80 por ciento son de origen norteamericano, proporción similar a la detectada tras el enfrentamiento en Jalisco.

El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) protagonizó el 1 de mayo de 2015 uno de los ataques más graves contra las Fuerzas Armadas: el derribo de un helicóptero militar durante un operativo para capturar a su líder, Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.

Ese día, fuerzas federales desplegaron la llamada “Operación Jalisco”, con la participación de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Secretaría de Marina, la entonces Policía Federal, la Procuraduría General de la República (PGR) y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen). El objetivo era detener al líder del CJNG.

Un grupo de sicarios detectó un helicóptero militar modelo Cougar, matrícula 1009, que sobrevolaba la zona. Desde tierra, los agresores dispararon un lanzacohetes RPG-7 de fabricación rusa. El proyectil impactó en el rotor de cola de la aeronave, provocando que el helicóptero se desplomara y estallara en llamas.

Reporteasia/Notisistema