Tras salir de El Helicoide, Enrique Márquez exige unidad real y transparencia constitucional. Arremete contra Tarek William Saab y reconoce el mando de Delcy Rodríguez.

Hoy el dirigente político Enrique Márquez reapareció con un mensaje que sacude los cimientos de la dirigencia nacional.

Más allá de las denuncias sobre su proceso judicial, Márquez centró su discurso en la necesidad de una reconstrucción ética basada en la igualdad y la limpieza institucional.


Superar los egos: El llamado a la unidad real
En un llamado directo a dejar las rencillas internas, Márquez sentenció que el principal obstáculo para el cambio es la exclusión:
«Uno de los aspectos que hay que superar es la idea de que hay venezolanos mejores que otros. Aspiro a trabajar con María Corina (Machado), pero con todo el país. El país se reconstruye con todos o no se reconstruye».
Con esta frase, el ex-rector del CNE mandó a «guardar los egos» de quienes pretenden monopolizar la ruta democrática, insistiendo en que la reconstrucción de Venezuela es una tarea colectiva que no admite ciudadanos de primera o segunda categoría.


El dardo contra Tarek William Saab: «Un personaje de las tinieblas»
Márquez no escatimó en críticas hacia el ex-fiscal general y actual defensor del pueblo interino, Tarek William Saab. Lo describió como una figura que no representa los intereses del ciudadano:
«Es una de las personas más rechazadas del país; un personaje gris que se mueve en las tinieblas, en la oscuridad. Saab no representa al pueblo ni a la Constitución, representa al Gobierno».


Exigió a la Asamblea Nacional que nombre autoridades con autonomía real, rechazando los «enroques» que mantienen a las mismas figuras en el Poder Ciudadano.


Realismo político: Delcy Rodríguez y el «Cheque en Blanco»
Márquez reconoció que el mando operativo descansa en la vicepresidenta y encargada del país:
«A Delcy (Rodríguez) le toca hacer los cambios (…) Ella dirige el país actualmente, nos guste o no. No podemos tapar el sol con un dedo».


Sin embargo, aclaró que este reconocimiento no es un cheque en blanco. Fue enfático al exigir que cualquier reforma debe estar bajo la lupa de la transparencia y guiada estrictamente por la Constitución: «Abogo porque esos cambios se profundicen, pero no con un cheque en blanco. Todo debe ser auditable y apegado a la Ley».

Sin aspiraciones personales: «Mis candidatas son la democracia y la Constitución»
Fiel a su mensaje de desprendimiento y consciente del momento que atraviesa el país, Enrique Márquez despejó cualquier duda sobre su futuro inmediato en el tablero electoral. El ex-rector fue tajante al descartar un regreso al ente comicial o una postulación presidencial en el corto plazo, argumentando que su prioridad no es ocupar un cargo, sino rescatar la institucionalidad.


«No me veo en el CNE. Creo que hice el trabajo que tenía que hacer. Ya estuve allí, es una tarea cumplida. No espero volver al CNE», sentenció ante las preguntas sobre una posible integración en un nuevo directorio.


Márquez fue más allá al desmarcarse de la carrera por Miraflores, posicionándose como un articulador social más que como un competidor:
«No soy candidato. Tengo dos candidatas: la democracia y la Constitución. No creo que contribuya integrándome al gobierno actual; muy al contrario, creo que mi papel es estar al lado de la gente».


Con esta postura, Márquez busca diferenciarse de la política tradicional de cuotas y candidaturas prematuras. Insistió en que la ruta de transición debe culminar en elecciones, pero fue claro al advertir que, bajo la estructura actual del CNE y el TSJ, y sin libertades plenas, no existen condiciones para un proceso legítimo. Su renuncia a las aspiraciones personales se presenta como un sacrificio necesario para enfocarse en la vigilancia ciudadana y en garantizar que la apertura política no sea superficial.

Crítica24