El secretario de Defensa de los Estados Unidos, Pete Hegseth, realizó una aparición pública para asegurar que la nación norteamericana está «ganando» el conflicto en territorio iraní. Según el alto funcionario, los alcances de la operación durante sus primeros compases han sobrepasado las previsiones del gobierno. Hegseth fue enfático al declarar:
“Estados Unidos está ganando, de manera decisiva, devastadora y sin piedad. Solo llevamos cuatro días en esto. Los indicadores están cambiando”.
El titular del Pentágono calificó los avances en el terreno como “increíbles” y ratificó que las acciones militares se mantendrán activas el tiempo que resulte indispensable para garantizar un desenlace exitoso.
Control estratégico y superioridad bélica
Esta ofensiva binacional busca desarticular de forma acelerada la infraestructura estratégica y las capacidades militares de Irán. Pete Hegseth destacó que la unión de los sistemas de inteligencia y la potencia de fuego de Estados Unidos e Israel permitirá dominar la situación en un periodo breve. El secretario subrayó que la superioridad militar de su país es evidente y que los recursos operativos de las fuerzas iraníes se están “evaporando” a medida que progresa el asedio, a pesar de que el país persa aún conserva la facultad de emplear drones y misiles contra objetivos de carácter civil en la región.
Por otro lado, el Pentágono ha reconocido que sus sedes diplomáticas y bases militares en diversas zonas de Oriente Próximo han recibido ataques de represalia. Hegseth calificó estas maniobras iraníes como tácticas “terroristas” y adelantó que la estrategia estadounidense contempla nuevas fases de mayor intensidad.
“Apenas estamos comenzando. Estamos acelerando, no desacelerando”, advirtió durante su intervención con la prensa.
Perspectivas y duración de la campaña
En cuanto a la línea de tiempo de esta intervención, el secretario de Defensa aclaró que la duración exacta será determinada por las disposiciones del presidente de Estados Unidos. Aunque no se ha fijado una fecha de término, Hegseth asomó la posibilidad de que los ataques continúen por un lapso de seis u ocho semanas, o incluso menos, dependiendo de la evolución estratégica. La prioridad de Washington es mantener al gobierno iraní en una posición de desequilibrio permanente.
Uno de los hitos más relevantes mencionados por las autoridades durante estos cuatro días fue la baja del líder de una unidad implicada en la planificación de un presunto atentado contra la vida de Donald Trump. Gracias a labores de inteligencia, el Pentágono localizó y neutralizó a este cabecilla. Hegseth aclaró que, si bien este no era el eje central de la misión, las fuerzas armadas no pierden oportunidad de eliminar amenazas directas contra ciudadanos de su país.
“Si teníamos la oportunidad de atrapar a aquellos que intentaban atacar específicamente a los estadounidenses, lo haríamos. Y así, finalmente tuvimos la oportunidad de hacerlo desde el aire”,afirmo.
Investigación de daños colaterales y alianzas
Sobre el bombardeo en la escuela de Minab, donde fuentes oficiales iraníes sitúan el balance total en 165 muertos, el funcionario estadounidense insistió en que su ejército “nunca ataca objetivos civiles”. Hegseth evitó profundizar en detalles mientras el proceso de revisión interna siga vigente. Por otra parte, al ser consultado sobre el posible apoyo de milicias kurdas en las operaciones terrestres, el secretario evitó confirmar o desmentir dichas versiones, limitándose a decir que el plan de ataque estadounidense no depende de suministros o apoyo de facciones locales específicas.
Para el Departamento de Defensa, el balance de estos cuatro días es positivo, reportando la destrucción de centros de mando, arsenales y rampas de lanzamiento que han mermado la capacidad de respuesta de Teherán. El mando militar en Washington reitera que la operación seguirá adaptándose según la resistencia que presente el gobierno de Irán, manteniendo una supervisión política y militar constante sobre el conflicto.
Kch
