«Las Fuerzas de Defensa de Israel están ahora atacando la infraestructura de Hizbulá en la zona de Dahie en Beirut», recoge la nota castrense sin añadir detalles.
Los ataques se producen apenas unas horas después de la orden de evacuación publicada por el portavoz en lengua árabe del Ejército israelí, Avichay Adraee.
«Advertencia urgente a los residentes de los suburbios del sur de Beirut, especialmente a quienes aún no han evacuado la zona. Reiteramos: Salven sus vidas y evacuen sus hogares inmediatamente», alertó el Ejército, movilizando el desplazamiento forzoso de los residentes del Dahie, conocido bastión del grupo chií Hizbulá.
La orden de desplazamiento se centra en cuatro barrios densamente poblados en el corazón de los suburbios: el campo de refugiados palestinos de Bourj el Barajne y Hadaz, más al sur; y Haret Hreik y Chiyah, sobre ellos.
Ataque a depósitos de combustible
El Ejército israelí dijo haber atacado en la noche varios depósitos de combustible en Teherán que, según su versión, eran usados por las fuerzas armadas iraníes.
En un comunicado, indica que la Fuerza Aérea israelí, guiada por los servicios de inteligencia del país, atacaron esos depósitos, que usaba supuestamente el Ejército iraní para «operar la infraestructura militar».
«Este ataque significativo constituye un paso más en la profundización del daño a la infraestructura militar del régimen terrorista iraní», añade la nota.
El nuevo ataque se produce en medio de la creciente campaña de bombardeos contra el Líbano -desplazando ya al menos a 100.000 personas-, y después de que Israel ocupara nuevas posiciones militares en el sur de este país vecino («menos de diez» en total, según las fuerzas armadas).
El grupo chií se incorporó a la escalada bélica regional el pasado lunes, tras atacar a Israel en represalia por la muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí. Desde entonces, ya hay más de 250 muertos en el Líbano y los heridos superan los 800, según cifras locales.
Trump descarta la intervención de los kurdos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó la posibilidad de apoyar una incursión de milicias kurdas en Irán o el establecimiento de una región autónoma, argumentando que su intervención haría la guerra «más compleja de lo que ya es».
En declaraciones a la prensa, el mandatario estadounidense subrayó que, aunque mantiene una «buena relación» con el pueblo kurdo, ha rechazado formalmente su participación en las hostilidades actuales para evitar un aumento en las muertes y una mayor desestabilización regional.
«No estamos buscando que los kurdos entren. Somos muy amigos de los kurdos, como saben, pero no queremos hacer la guerra más compleja. He descartado eso», afirmó el presidente ante los medios.
Trump apuntó que los kurdos han mostrado disposición para movilizarse, pero que él mismo les ha pedido mantenerse al margen.
«No quiero ver a los kurdos salir heridos o ser asesinados», añadió el líder republicano y dijo que el escenario bélico actual es «lo suficientemente complicado» sin involucrar a nuevos actores étnicos o regionales.
EFE
