El Zoológico de San Diego despidió a Gramma, una tortuga gigante de las Galápagos que falleció a la edad estimada de 141 años. Símbolo viviente de la conservación, esta hembra histórica fue sacrificada el pasado noviembre luego de que los veterinarios determinaran que sus problemas óseos crónicos ya no podían tratarse con comodidad.
Gramma nació en las Islas Galápagos a finales del siglo XIX. Su travesía hacia los Estados Unidos comenzó entre finales de la década de 1920 y principios de la de 1930, pasando primero por el Zoológico del Bronx antes de establecerse definitivamente en San Diego. Durante casi cien años, se convirtió en el rostro más reconocible del parque, recibiendo a generaciones de familias que volvían décadas después para verla bajo el sol de California.
A lo largo de su vida, Gramma fue testigo mudo de la historia mundial: sobrevivió a dos guerras mundiales, la Gran Depresión y la llegada de los smartphones. Vio pasar a más de 20 presidentes de los Estados Unidos mientras mantenía su rutina inalterable de siestas largas y raciones de lechuga romana y frutos de cactus. Para los habitantes de San Diego, era más que un reptil; era un punto de referencia emocional que inspiró a miles de niños a interesarse por la biología y la preservación del medio ambiente.
Esfuerzos de conservación
A pesar de la pérdida, el panorama para las tortugas de Galápagos muestra señales de esperanza. En instituciones como los zoológicos de Filadelfia y Miami, se han registrado nacimientos recientes de especies en peligro crítico de extinción, algunos de padres que superan los 100 años de edad. Estos éxitos en la cría en cautiverio se suman a los programas de restauración en Ecuador, que han logrado liberar a más de 10.000 tortugas jóvenes en la naturaleza desde mediados de los años 60.
Actualmente existen 15 especies o subespecies reconocidas de estas tortugas, de las cuales tres ya se consideran extintas. La muerte de Gramma cierra un capítulo histórico que comenzó antes de que naciera cualquier persona viva hoy, pero su influencia perdurará en los esfuerzos globales para que sus descendientes sigan habitando las islas en el siglo XXII.
EH
