La escalada bélica entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que cumple ya 11 días tras una incursión militar conjunta de Washington y Tel Aviv calificada como un “ataque preventivo”, ha desencadenado una crisis energética global. La principal consecuencia inmediata ha sido el cierre total del estrecho de Ormuz, donde las fuerzas iraníes iniciaron anoche labores de minado, provocando una fuerte inestabilidad en los mercados internacionales y un incremento constante en el valor del barril de petróleo.
Frente a este escenario de incertidumbre, los responsables de la cartera de Energía del G7 han emitido un comunicado coordinado. En el documento, manifiestan su plena disposición para activar “todas las medidas necesarias” en colaboración con la Agencia Internacional de la Energía (AIE) si la coyuntura lo requiere. Esta advertencia surge mientras los gobiernos monitorean minuciosamente cualquier alteración en el flujo y abastecimiento de hidrocarburos a nivel mundial.
Este martes, las naciones que conforman la AIE se dieron cita en una sesión de urgencia en París. El objetivo fue evaluar minuciosamente el volumen de las reservas estratégicas y diseñar una hoja de ruta frente a la crisis. Al finalizar el encuentro, los ministros del G7 expresaron su respaldo a las acciones preventivas:
“En principio, apoyamos la implementación de medidas proactivas para abordar la situación, incluido el uso de reservas estratégicas”.
Tanto el grupo de las siete economías más avanzadas como la AIE han enfatizado su compromiso de mantener una comunicación fluida y canales de coordinación constantes, involucrando a socios dentro y fuera de sus organizaciones.
Francia descarta decisiones definitivas
Por su parte, el ministro de Finanzas de Francia, Roland Lescure, aclaró en declaraciones a la prensa radiofónica que, por el momento, no se ha tomado una determinación final sobre el uso de los barriles almacenados. No obstante, subrayó la determinación de las potencias internacionales para evitar un desabastecimiento:
“Debemos enviar un mensaje muy claro: si no podemos reabrir el Estrecho de Ormuz, lo reemplazaremos con otro petróleo que vendrá de otros lugares y circulará por el mundo”.
Una descarga histórica de crudo
La Agencia Internacional de la Energía valora actualmente la posibilidad de ejecutar la mayor liberación de reservas de petróleo desde su fundación. Se estima que la cifra podría superar ampliamente los 182 millones de barriles que fueron puestos en el mercado en el año 2022 tras el inicio de la invasión rusa en Ucrania. Aunque la propuesta está siendo analizada por los ministros de Finanzas y Energía del G7, todavía no se ha formalizado su aplicación inmediata.
La respuesta de los parqués financieros no se hizo esperar. Este miércoles, las principales bolsas de Asia cerraron con saldos positivos y el precio del petróleo mostró signos de estabilización tras difundirse las intenciones de la AIE. En la actualidad, el organismo con sede en la capital francesa custodia más de 1.200 millones de barriles en reservas públicas de emergencia, sumados a otros 600 millones de barriles pertenecientes a reservas industriales bajo tutela gubernamental.
Es importante recordar que la AIE fue establecida tras la crisis energética de 1973 con el propósito de gestionar respuestas colectivas ante interrupciones críticas del suministro. Según su normativa, los países miembros están obligados a mantener un almacenamiento equivalente a, por lo menos, 90 días de sus importaciones netas. En este sentido, el comunicado del G7 resalta:
“Acuerdan estar preparados para tomar todas las medidas necesarias en coordinación con los miembros de la AIE. Los miembros del G7 analizarán cuidadosamente las recomendaciones emitidas durante estas discusiones”.
El compromiso de España ante la emergencia
En el ámbito nacional, Sara Aagesen, vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica de España, ratificó este miércoles que la propuesta de la AIE contempla liberar una cantidad de crudo que duplica lo movilizado durante la crisis ucraniana. En su participación en los Desayunos Informativos de Europa Press, Aagesen detalló que la medida requiere el consenso unánime de todos los estados miembros, una decisión que podría concretarse en las próximas horas.
“Por parte de España vamos a apoyar, nosotros siempre hemos sido solidarios y entendemos que de esta manera también apoyamos a que los mercados estén menos tensionados y que otros países, que sus tensiones son más allá de los precios, puedan tener respuesta en el suministro”, declaró la ministra española para enfatizar la postura del Gobierno.
De obtenerse el visto bueno general, España aportaría reservas equivalentes a un periodo de entre 12 y 12,5 días de consumo nacional. Esta contribución es viable gracias a que el país dispone actualmente de reservas estratégicas que garantizan el suministro durante 96 días. Aagesen puntualizó que, a pesar de que algunos países podrían mostrar dudas iniciales, el contexto actual de encarecimiento energético hace poco probable que se bloquee esta iniciativa global.
Kch
