El consenso en los predios del Daikin Park de Houston era que la maquinaria de los Estados Unidos, que había ganado sus primeros tres partidos del Grupo B del Clásico Mundial de Béisbol sobre Brasil, Gran Bretaña y México con marcador global de 29-9, terminaría esta fase del torneo con marca de 4-0 con una victoria sobre Italia en su último choque de la primera ronda el martes y pasar a cuartos de final – como todo el mundo esperaba cuando empezó el evento.

Sin embargo, la Selección de Italia, que llegó a su juego contra los Estados Unidos con récord de 2-0 al vencer a Brasil y Gran Bretaña – los dos equipos más débiles de la llave – tenía otra cosa en mente. Con grandes aportes de los bateadores del 6 al 9 en la alineación, más una brillante apertura del derecho Michael Lorenzen, los italianos les dieron un shock a la selección estadounidense y su fanaticada norteamericana con una victoria por 8-6, poniendo en duda la clasificación de EE.UU. y dándose la oportunidad de terminar el Grupo B invictos si pueden ganarle a México el miércoles.

“Probablemente éste haya sido uno de los mejores días de mi vida”, dijo el manager de la Selección de Italia, el venezolano Francisco Cervelli. “Estoy orgulloso de mis muchachos. Son jóvenes, pero juegan como si estuvieran en Grandes Ligas desde hace 10 años. Su enfoque estuvo ahí”.

“Todo el mundo en Italia debería ver esto. Lo estamos haciendo por ellos, por los jóvenes. Puede pasar. Es posible”.

Estados Unidos a ligar

EE. UU. avanzará si Italia permite cinco carreras o más y pierde. Pero Italia avanzará si pierde pero cede cuatro carreras o menos.

Un partido de entradas extras, por supuesto, alteraría la matemática.

Pase lo que pase, los integrantes de la Selección de EE. UU. no tendrán un día libre relajante. Se reunirán en su hotel de Houston para ver el choque entre México e Italia. Y el marcador final determinará si se reunirán de nuevo.

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