El uruguayo, reclamado por Estados Unidos y Paraguay, fue detenido en un megaoperativo en Santa Cruz de la Sierra. Las autoridades lo señalan como el autor intelectual del asesinato del fiscal Marcelo Pecci.

En un golpe sin precedentes contra el crimen organizado transnacional, las fuerzas de seguridad bolivianas capturaron en la madrugada de este viernes al narcotraficante uruguayo Sebastián Enrique Marset Cabrera, según confirmaron a La Nación fuentes oficiales de Bolivia y Paraguay. Considerado uno de los delincuentes más peligrosos y escurridizos de la región, Marset era buscado por liderar una red internacional de tráfico de cocaína y lavado de dinero que operaba en al menos media docena de países.

El operativo, que se desplegó desde las 2:00 de la madrugada (hora local) en el exclusivo barrio Las Palmas, en el tercer anillo de la capital cruceña, movilizó a agentes de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP) y el Ministerio Público de Bolivia, informó El Deber. “Recibimos la información de nuestros pares de Bolivia”, declaró Jalil Rachid, ministro de la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD) de Paraguay, en declaraciones a la 730 AM. “Hay un operativo que se desplegó en la madrugada, desde las 2:00 están trabajando los colegas de Bolivia para acorralarlo a él y a su estructura. Mucho vehículo blindado, mucha custodia, pero la información que yo recibí es que es positivo, ya se lo tiene asegurado a él”, añadió.

Fuentes allegadas a la investigación confirmaron al periódico boliviano El Deber que, junto a Marset, al menos otras tres personas fueron aprehendidas durante los allanamientos realizados en la zona cercana al mercado El Abasto. El fiscal antinarcóticos Julio César Porres supervisó personalmente las acciones.

El “Rey del Sur”

Marset, de 34 años y nacido en Montevideo, no era un narcotraficante convencional. Autodenominado el “Rey del Sur”, logró construir una red criminal que las agencias de inteligencia comparan con una corporación multinacional del delito. Su organización, bautizada por él mismo como el Primer Cartel Uruguayo (PCU), estableció alianzas estratégicas con algunas de las mafias más poderosas del planeta: el clan Insfrán de Paraguay, el Primer Comando de la Capital (PCC) de Brasil y la temida ‘Ndrangheta de Italia.

Su historial delictivo se remonta a 2013, cuando fue detenido en Uruguay por recibir un cargamento de 450 kilos de marihuana vinculado a Juan Domingo Viveros Cartes, tío del expresidente paraguayo Horacio Cartes. Tras cumplir cinco años de condena en la cárcel de Libertad, salió en 2018 con una agenda renovada: ya no sería un simple traficante, sino un articulador global de la cocaína.

Estableció su centro de operaciones en Paraguay, donde fundó empresas pantalla como Total Cars para lavar dinero. Pero fue en Bolivia, específicamente en Santa Cruz, donde encontró el refugio perfecto y la conexión con los proveedores de cocaína. En septiembre de 2022, Marset se instaló en la región, comprando una mansión, un arsenal de armas y hasta un club de fútbol local, Los Leones de El Torno, donde llegó a jugar, destacó Insight Crime.

El fantasma de Marcelo Pecci y la recompensa de la DEA

El nombre de Marset saltó a todas las portadas internacionales tras el asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci, ocurrido el 10 de mayo de 2022 en una playa de Barú, Colombia, mientras el magistrado disfrutaba de su luna de miel. Según declaraciones del presidente colombiano Gustavo Petro y pesquisas de la fiscalía de ese país, Marset habría sido el “determinador” del crimen, ordenando el asesinato para silenciar al fiscal que lideraba la investigación contra su red en el marco de la Operación A Ultranza PY.

Esta operación, considerada la mayor investigación contra el crimen organizado en la historia de Paraguay, logró vincular a la red de Marset con más de 16 toneladas de cocaína incautadas en Europa, incluyendo un histórico cargamento de 11 toneladas en el puerto de Amberes en abril de 2021 y otro de 4,7 toneladas en Paraguay.

La presión internacional se intensificó en mayo de 2025, cuando el Departamento de Estado de los Estados Unidos ofreció una recompensa de hasta 2 millones de dólares por información que condujera a su captura. Simultáneamente, el Departamento de Justicia estadounidense presentó cargos formales contra Marset por lavado de dinero a través del sistema financiero de ese país. La DEA lo consideraba el “tercer hombre criminal más buscado” en su lista de prioridades para Sudamérica.

¿Qué sigue?

Hasta el momento, las autoridades bolivianas no habían emitido un informe oficial detallando el lugar exacto de la captura ni las condiciones en las que se encontraba Marset. Circulan versiones no confirmadas sobre una posible entrega a agentes de la DEA, aunque fuentes oficiales se limitaron a señalar que se encuentra “asegurado” por la Policía boliviana.

Su detención representa un duro golpe a las estructuras de lavado de dinero y tráfico de cocaína en el Cono Sur, y abre un complejo escenario diplomático y judicial, dado los pedidos de extradición que pesan sobre él, especialmente, desde Paraguay y Estados Unidos.

LM