Las más recientes protestas en Cuba, impulsadas por cortes eléctricos prolongados y escasez de alimentos, llevaron al presidente Miguel Díaz-Canel a reconocer el “malestar social”, pero al mismo tiempo advirtió que “para el vandalismo y la violencia no habrá impunidad”. En Morón, se registraron los incidentes más graves, con acciones policiales y detenciones, lo que refleja el aumento de la conflictividad en la isla.

Miguel Díaz-Canel respondió a estas protestas admitiendo que la población enfrenta una crisis profunda y tiene motivos legítimos para manifestarse, pero enfatizó que no permitirá actos violentos ni vandálicos. El dictador, quien volvió a justificar la dramática crisis humanitaria que atraviesa la isla al “bloque energético de Estados Unidos”, diferenció entre el descontento social y los hechos que atentan contra la tranquilidad pública, subrayando que la violencia será perseguida por las autoridades castristas.

En Morón, Ciego de Ávila, cientos de personas salieron a exigir “corriente y comida” después de un apagón de más de 24 horas. Las protestas iniciaron de manera pacífica, con cacerolazos y consignas, pero derivaron en disturbios cuando un grupo minoritario lanzó piedras contra la sede del Partido Comunista de Cuba (PCC), entró en el edificio y organizó una hoguera con mobiliario extraído del lugar.

Las fuerzas de seguridad del régimen reprimieron una vez más a los manifestantes. En el operativo, al menos cinco personas resultaron detenidas, y se reportaron disparos durante la represión.

En redes sociales circularon imágenes que muestran cómo, según residentes, un policía disparó a la pierna de un joven cerca de la fogata. El herido fue auxiliado por vecinos presentes. La activista Rosa María Payá denunció estos hechos, mencionando disparos policiales contra manifestantes desarmados y pacíficos.

Las interrupciones del servicio de internet en la zona limitaron la difusión de información en tiempo real, situación denunciada por periodistas independientes y organizaciones sociales.

El aumento de los apagones en las últimas semanas ha generado una ola de protestas en Cuba en ciudades como La Habana, donde se han observado cacerolazos, quemas de basura y gritos de “¡Libertad!”. Esta situación es el resultado de una crisis económica que suma siete años.

Kch