El LoanDepot Park de Miami se convirtió en el epicentro del béisbol mundial con un enfrentamiento que, desde el primer suspiro, rompió los libros de récords. En un choque de potencias, la Vinotinto del Béisbol y la selección de Japón regalaron un espectáculo de batazos y emociones que quedará grabado en la memoria del Caribe.

Ni siquiera nos habíamos acomodado en los asientos cuando la historia nos abofeteó la cara. Ronald Acuña Jr. se paró en la caja, desafiante, y apenas al segundo pitcheo mandó un proyectil a las gradas que hizo que el estadio entero rugiera. Pero el guion tenía preparada una simetría perfecta: en la parte baja, el unicornio japonés, Shohei Ohtani, respondió con la misma moneda al cuarto lanzamiento. Por primera vez en la historia del certamen, los dos primeros bates de un juego se volaron la barda.

Venezuela picó adelante en la segunda, pero Japón es una máquina de precisión y en la cuarta entrada fabricó un rally de cuatro carreras que amenazaba con sepultar las esperanzas criollas. Sin embargo, ese fue el último suspiro del vigente campeón. A partir de ese momento, el cuerpo de lanzadores venezolanos realizó un ajuste magistral, quitándole por completo el filo a los bates nipones, quienes no pudieron descifrar más los envíos y vieron cómo sus posibilidades de revalidar el título se desvanecían entrada tras entrada.

Estalló el «Arepa Power»

La reacción ofensiva no se hizo esperar. En la quinta, Anthony García sacudió un jonrón con Chourio en base para acercar el marcador 4-5. Pero el estallido definitivo llegó en el sexto: con Tovar y Torres en las almohadillas, Wilyer Abreu conectó un estacazo descomunal que puso a bailar tambores a toda la afición en Miami, volteando la pizarra 7-5.

En el octavo, la agresividad criolla puso la guinda al pastel. Tovar conectó doblete y, demostrando una picardía absoluta, aprovechó un lanzamiento descontrolado y un mal intento de pickoff del lanzador Taneichi para anotar desde la intermedia.

Con el marcador final de 8-5, Venezuela no solo venció al gigante asiático, sino que inscribe su nombre con letras doradas en la semifinal del torneo. Ahora, el destino prepara un duelo con sabor a nostalgia y sorpresa: la Vinotinto se enfrentará a la sorpresiva Italia, una selección dirigida por un viejo conocido de la casa, el compatriota Francisco Cervelli.

Colaboración: Aarón Ulacio M.