En un giro dentro de sus políticas económicas, la administración de Cuba ha anunciado que los ciudadanos cubanos residentes en el exterior ahora cuentan con el aval para invertir en el sector privado de la nación caribeña. Esta noticia fue confirmada por el viceprimer ministro y titular de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva, durante un diálogo concedido a la cadena internacional NBC. Dicha disposición constituye una apertura sin precedentes para el capital proveniente de la diáspora y tiene como objetivo central atraer recursos financieros de cubanos en el extranjero y compañías estadounidenses, en un momento donde la crisis energética y la presión externa han deteriorado profundamente la situación financiera del país.
De acuerdo con las declaraciones del ministro Pérez-Oliva, esta nueva estrategia gubernamental pretende ir “más allá de la esfera comercial” facilitando además importantes proyectos de infraestructura en áreas que el régimen ha catalogado como vitales, tales como la minería, el turismo y la energía.
El alto funcionario detalló que el Estado se muestra receptivo a establecer un intercambio comercial constante con empresas de Estados Unidos, así como con ciudadanos cubanos radicados en territorio estadounidense y sus descendientes. Por primera vez, estos grupos tendrán la facultad de invertir directamente en la esfera privada y ejercer la propiedad de negocios dentro de la isla.
Modernización económica y el impacto de las sanciones
El propósito de estas reformas es estructurar un modelo de negocios dinámico, a pesar de las trabas derivadas del bloqueo de Estados Unidos, el cual limita el ingreso a fuentes de financiamiento, avances tecnológicos y redes de mercado a nivel global. Al respecto, Oscar Pérez-Oliva subrayó:
“La política de hostilidad contra Cuba es sin duda un elemento que afecta el desarrollo de estos elementos”. Con esto, el funcionario resaltó la urgencia de habilitar mecanismos que permitan la entrada de capitales destinados a la modernización de la economía local y a la solución de fallas estructurales en sectores críticos.
Esta decisión surge en un panorama crítico para la isla, caracterizado por una emergencia energética que se traduce en apagones constantes y una notable carestía de combustibles. Pérez-Oliva argumentó que este escenario se ha agravado debido al endurecimiento de las restricciones por parte de Washington, que impactan la llegada de crudo y otros suministros esenciales. De hecho, el gobierno cubano sostiene que desde enero de este año, Estados Unidos implementó un cerco petrolero que incluye aranceles a proveedores, lo que ha provocado que no arriben embarcaciones con combustible durante más de tres meses, dato que fue ratificado por el presidente Miguel Díaz-Canel en una comparecencia ante la prensa.
Respuesta y diálogos bilaterales
El mandatario Miguel Díaz-Canel expuso que las reformas buscan reactivar la red eléctrica nacional, la minería y el turismo, pilares que considera fundamentales para la estabilización del país. En su intervención, el presidente cubano rechazó que la responsabilidad de la crisis recaiga sobre su administración, señalando directamente a las sanciones externas.
“La culpa no es del gobierno, no es de la revolución. La culpa es del bloqueo energético que nos han impuesto”, enfatizó ante los medios de comunicación.
Kch
