En un enfrentamiento de semifinales cargado de muchas de las mayores figuras del béisbol y con la tensión que hace grande a este deporte, el Equipo de Estados Unidos superó a la República Dominicana por 2-1 la noche del domingo en loanDepot park para avanzar a la final del Clásico Mundial de Béisbol por tercera vez consecutiva.

República Dominicana hizo todo bien. Luis Severino salió tirando fuego. Jugaron una defensa espectacular. Rompieron el récord de jonrones en un Clásico Mundial de Béisbol. Le hicieron contacto sólido a Paul Skenes.

Pero todo llegó hasta aquí. La poderosa ofensiva quisqueyana, quizás la más despiadada en la historia de este torneo, se quedó sin pólvora en el momento más importante.

Después de ese jonrón histórico de Junior Caminero en el segundo inning, los bates se enfriaron. Una frase que parecía imposible de procesar hace apenas unas horas.

Y es que si Dominicana hizo todo bien, Estados Unidos lo hizo mejor, respondiendo cada uno de los golpes quisqueyanos.

Extinguieron cualquier amenaza. Respondieron a cada golpe.

Jonrón de Caminero. Jonrón de Gunnar Henderson y Roman Anthony. Jugada espectacular de Julio Rodríguez. Jugada espectacular de Aaron Judge. Severino sólido en la loma. Paul Skenes sólido. Bullpen dominicano sólido. Bullpen estadounidense brillante.

De esta manera, Dominicana, con el mejor bateo del certamen, y por mucho (52 carreras anotadas en seis juegos) y el mejor pitcheo, con una efectividad de 1.98, se despide del evento.