En un movimiento que ha sacudido el tablero político y militar del país, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció este miércoles el relevo de quien fuera el hombre fuerte de la Fuerza Armada por más de una década: el General en Jefe Vladimir Padrino López.
La responsabilidad recae ahora sobre Gustavo González López, un nombre conocido en la estructura de inteligencia y seguridad, quien venía desempeñándose como jefe de la Guardia de Honor Presidencial. Rodríguez, a través de sus canales oficiales, agradeció la «lealtad y entrega» de Padrino López, calificándolo como el «primer soldado de la patria», aunque no detalló cuál será su próximo destino dentro de la administración.
El cambio ocurre en un contexto de reconfiguración del poder tras los eventos que marcaron el inicio de 2026. Padrino, quien ocupaba la cartera desde 2014, era el ministro con más tiempo en el cargo en la historia reciente. Su salida marca el fin de un ciclo y el ascenso de González López, una figura de extrema confianza para la gestión de Rodríguez, especialmente en tareas de contrainteligencia y protección directa.
La designación se oficializó este 18 de marzo, activando de inmediato el traspaso de mando en el Fuerte Tiuna. Para los analistas, este «sacudón» busca blindar la estructura militar frente a los retos de la transición política que vive Venezuela este año. La lectura es clara: se busca cohesión interna y una dirección que responda directamente a los nuevos mandos del Ejecutivo.

Crítica24
