La política venezolana no da respiro.

Si ayer el Palacio Federal Legislativo se vestía de gala para recibir al expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, hoy la temperatura subió con un encuentro de alto nivel: 14 miembros de la Comisión de Seguimiento de la Ley de Amnistía, entre ellos la diputada zuliana Nora Bracho, se sentaron a conversar con representantes del Senado de los Estados Unidos.

Aunque la diplomacia se maneja con pinzas, fuentes parlamentarias presumen que la delegación estadounidense está integrada por senadores del partido republicano, un sector que ha sido históricamente escéptico pero que hoy mira con atención el proceso de «convivencia democrática» impulsado tras los eventos del pasado 3 de enero.



Nora Bracho fue clara: la reunión se centró en los avances de la ley y los próximos pasos. No es secreto para nadie que Bracho ha sido una de las voces más firmes en pedir que la amnistía sea integral y telemática, permitiendo que quienes están en el exilio no tengan que pisar un tribunal físico para recibir el beneficio. Este punto es vital para Washington, que condiciona cualquier «reinicio» de relaciones a garantías reales para los perseguidos políticos.

Este desfile de personalidades internacionales en Caracas busca darle legitimidad a una ley que, aunque aprobada, enfrenta el reto de la ejecución real. Con la presencia del Senado norteamericano, se pone sobre la mesa el levantamiento definitivo de sanciones, siempre y cuando la amnistía no se convierta en una «puerta giratoria» de presos políticos.

Crítica24