El representante de la diplomacia peruana, Hugo de Zela, manifestó de manera oficial que la administración del Perú ha decidido no emprender acciones legales ni diplomáticas en contra de la edificación de zanjas y estructuras físicas en la zona limítrofe del sur. Esta postura se mantendrá vigente siempre que los trabajos se ejecuten estrictamente dentro de la jurisdicción del territorio chileno. El titular de Torre Tagle enfatizó que la política exterior peruana se rige por el respeto absoluto a la soberanía del país vecino.

No obstante, el Gobierno peruano no ha ocultado su inquietud respecto a las repercusiones que estas barreras puedan generar en el flujo migratorio de la región. De Zela fue tajante al señalar la saturación de los recursos estatales para atender esta problemática.

“No estamos en condiciones de recibir a más migrantes”, sentenció el canciller, haciendo alusión a la fuerte presión que ya soportan las instituciones y servicios del Estado peruano en la franja fronteriza.

Coordinación diplomática

El máximo responsable del Ministerio de Relaciones Exteriores reveló que existió una línea de comunicación directa y transparente con las autoridades chilenas antes de que se pusiera en marcha la maquinaria en la frontera. Según explicó el canciller, el mismo día que arrancaron las obras sostuvo un contacto telefónico con su homólogo de Chile para revisar los alcances reales del proyecto.

Sobre este acercamiento, el ministro compartió detalles específicos de la conversación sostenida con la cancillería de la nación austral: “El día que empezaron con esos trabajos, conversé por teléfono con el canciller de Chile. Y, en esa ocasión, él me expresó que lo que estaban haciendo era cumplir con la promesa de campaña, respetando los parámetros que habíamos conversado”.

Para el Ejecutivo peruano, el inicio de estas construcciones no representó un hecho imprevisto. De Zela aclaró que la intención de levantar estas barreras ya había sido objeto de análisis en encuentros previos tanto con el mandatario de Chile como con sus ministros. El canciller recordó que la seguridad fronteriza fue un pilar central en la agenda política del actual presidente chileno, Kast.

El funcionario explicó que la medida es coherente con el discurso político del país del sur. “No es un tema que nos haya sorprendido en absoluto porque, además, este ha sido uno de los temas más importantes de campaña del presidente Kast. Asimismo, se indicó que el gobierno ya preveía que la colocación de obstáculos físicos sería una de las acciones inmediatas de la gestión chilena.

Para finalizar, el ministro subrayó que la implementación del plan denominado “Escudo Fronterizo” es una respuesta directa a los compromisos electorales asumidos en Chile. En este contexto, el Perú reafirma que se trata de una decisión soberana de la administración vecina, siempre y cuando se ejecute dentro de los límites de su propiedad territorial.

Kch