El 19 de marzo llegó, pero la luz no, es más, no solo fue el Zulia sino que también se sumaron los estados andinos, Lara y partes de Falcón en «una oscurana» que sorprendióa todos en plena madrugada.
La fecha para los zulianos en particular se convertirá en un chiste futuro porque lo que se anunció con bombos y platillos como el día de la «estabilización» para el Zulia, de la mano del exministro Jorge Márquez y el gobernador Luis Caldera, terminó siendo otra promesa que se apaga en el horizonte.
Esta vez la razón, según fuentes no oficiales, sería una falla en la línea de transmisión de 400 Kv Yaracuy – El Tablazo que «provocó un disparo por baja frecuencia», señaló en la red social de Instagram y X el ingeniero zuliano Luis Cabrera.
Hoy, la realidad en los hogares zulianos desmiente el discurso oficial: cortes que van desde las dos horas en sectores «privilegiados» hasta agonizantes jornadas de seis horas en la mayoría de las barriadas.
El Zulia no puede seguir como la cola del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). No es solo una cuestión de confort doméstico —que ya es bastante pedir en una región con temperaturas que desafían la resistencia humana—, sino un tema de supervivencia económica.
Sin luz no hay petróleo
Resulta contradictorio hablar de una recuperación de las inversiones en el sector petrolero mientras la entidad que es cuna de esta industria permanece a oscuras.
Las operadoras internacionales y las empresas de servicios necesitan algo más que incentivos fiscales; necesitan seguridad energética.
Si el plan es reactivar los pozos y elevar la producción en la Cuenca del Lago, el sistema eléctrico debe dejar de ser ese «hoyo negro» donde se pierden miles de dólares en inversiones que nunca se traducen en un servicio estable.
El Zulia necesita potencia real, no parches en líneas de transmisión que colapsan al primer parpadeo.
El reto de la nueva gestión
Con el reciente nombramiento de Rolando Alcalá al frente de la cartera eléctrica, por designación de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, se abre un nuevo capítulo de expectativas, pero también de escepticismo. El ministro Alcalá tiene la dura tarea de cumplirle a una región que ya no tolera más diagnósticos.
Esperamos que su gestión no comience con el desgastado guión de: «Voy llegando, déjenme ponerme al corriente». El Zulia ya está «al corriente» de lo que falta; lo que necesita son soluciones.
Por su parte, el gobernador Luis Caldera debe dejar de «correr la arruga» y dar la cara por un estado que se siente abandonado a su suerte energética.
Las cuadrillas técnicas se desplegaron en las subestaciones tratando de «recuperar las cargas lo antes posible», algo que fueron logrando de a poco desde pasadas las 7:00 am. Para esta hora son muchos los lugares en el Zulia que siguen sin el servicio eléctrico.
La recuperación de Venezuela pasa inevitablemente por el Zulia, pero esa ruta no se puede transitar a ciegas ni a oscuras.
Crítica24
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Zulia a oscuras: «El 19″… no ocurrió el milagro
