La máxima autoridad católica en Tierra Santa, el patriarca latino Pierbattista Pizzaballa, bendijo y rezó por Jerusalén, después de que la Policía israelí no le dejara oficiar una misa en el Santo Sepulcro con motivo del Domingo de Ramos.
“Hoy Jesús llora una vez más por Jerusalén. Llora por esta ciudad, que sigue siendo signo de esperanza y dolor, de gracia y sufrimiento. Llora por esta Tierra Santa, aún incapaz de reconocer el don de la paz”, dijo Pizzaballa alzando una reliquia de la Santa Cruz en la Basílica de Getsemaní, al pie del Monte de los Olivos.
En la breve ceremonia, limitada a la prensa por las restricciones de la guerra, estuvo acompañado de más de una treintena de personas, entre asistentes y monaguillos.
¿Por qué en Getsemani?
La policía israelí impidió al Patriarca Latino de Jerusalén y al sacerdote de la iglesia del Santo Sepulcro celebrar la misa del Domingo de Ramos, «por primera vez en siglos», afirmó el Patriarcado Latino.
A ambos se les impidió «entrar a la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén cuando se disponían a celebrar la misa por Domingo de Ramos», indica un comunicado del Patriarcado Latino.
«Como resultado, y por primera vez en siglos, se impidió a los Dirigentes de la Iglesia celebrar la misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro», añade la nota.
«Este incidente constituye un grave precedente y demuestra una falta de consideración hacia la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, dirigen su mirada hacia Jerusalén», apunta el comunicado.
«Ofrezco mi pleno apoyo al Patriarca Latino de Jerusalén y a los cristianos de Tierra Santa, a quienes se les impide celebrar la Misa del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro. Condeno esta decisión de la policía israelí, que se suma al preocupante aumento de las violaciones al estatus de los Lugares Santos en Jerusalén», reaccionó el presidente francés en X.
Por su parte, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, denunció «una ofensa no sólo para los creyentes sino para cualquier comunidad que respete la libertad religiosa» y la cancillería italiana anunció que convocará al embajador de Israel.
El Domingo de Ramos, que abre la Semana Santa, conmemora la última entrada de Cristo en Jerusalén, donde fue recibido triunfalmente por una multitud jubilosa pocos días antes de su crucifixión y de su resurrección el domingo de Pascua, según los Evangelios.
El Patriarcado Latino ya había anunciado que cancelaba la procesión tradicional del Domingo de Ramos, que normalmente parte del Monte de los Olivos hacia Jerusalén y atrae cada año a miles de fieles.
«Los jefes de las Iglesias han actuado con total responsabilidad y, desde el inicio de la guerra, han respetado todas las restricciones impuestas», declaró el Patriarcado.
«Impedir la entrada del cardenal y del custodio, que asumen la más alta responsabilidad eclesiástica para la Iglesia católica y los Lugares Santos, constituye una medida claramente irrazonable y gravemente desproporcionada», según el comunicado.
RFI
