El presidente estadounidense Donald Trump amenazó este lunes con destruir la infraestructura energética e hídrica de Irán si no se alcanza un acuerdo de paz “en breve” y el estrecho de Ormuz no queda abierto de inmediato al tráfico comercial.
En un mensaje publicado en su plataforma Truth Social, Trump enumeró los objetivos que ordenaría atacar: las plantas generadoras de electricidad, los pozos de petróleo, la isla de Kharg —principal terminal de exportación de crudo iraní— y, posiblemente, las plantas desalinizadoras del país.
“Esto será en retribución por nuestros muchos soldados y otros que Irán ha masacrado y matado durante el ‘reinado del terror’ de 47 años del viejo régimen”, escribió.
Lo que hace especialmente significativa la amenaza es la advertencia implícita que lleva consigo: Trump aclaró que todas esas instalaciones han sido “deliberadamente” preservadas hasta ahora. No es la primera vez que el mandatario apunta a Kharg. En marzo, tras anunciar bombardeos sobre la isla, Trump optó por no atacar su infraestructura petrolera y explicó públicamente que se había contenido porque reconstruirla “llevaría años”.
En una entrevista con el Financial Times publicada el domingo, había ido un paso más allá al evaluar la posibilidad de “tomar el petróleo de Irán” y comparar una eventual ocupación de la isla con las acciones estadounidenses en Venezuela. La amenaza de este lunes representa, por tanto, la escalada verbal más explícita hasta la fecha contra infraestructura civil iraní.
Trump enmarcó el ultimátum dentro de lo que describió como negociaciones en curso con un “nuevo y más razonable régimen” en Teherán, y aseguró que se ha logrado un “gran progreso”.
El canciller iraní Abbas Araghchi respondió a las presiones sobre la infraestructura energética advirtiendo que su país atacaría instalaciones de empresas estadounidenses en la región si se llegara a golpear la infraestructura energética iraní.
Infobae
