Una de las vías migratorias más utilizadas por los venezolanos en el continente europeo ha llegado a su fin. Las autoridades de España han confirmado la eliminación de la concesión de residencia por razones humanitarias, un beneficio que permitía a miles de connacionales regularizar su estatus legal tras la denegación de sus solicitudes de asilo. Este cambio de política migratoria representa un giro drástico en la recepción de la migración venezolana, que durante años encontró en esta figura un salvoconducto para trabajar y residir legalmente en el país ibérico.
¿Por qué ocurre esto y qué alternativas quedan? Según las autoridades españolas, la medida responde a una reevaluación de las condiciones de seguridad y estabilidad, bajo el argumento de que la figura humanitaria era de carácter excepcional y temporal. Ante este nuevo escenario, los venezolanos que pretendan establecerse en España o que ya se encuentren en proceso de solicitud deberán optar por vías ordinarias. Entre las opciones que se barajan ahora destacan el Arraigo Social, el Arraigo para la Formación o las solicitudes de Asilo bajo criterios mucho más estrictos y con mayores niveles de exigencia probatoria.
El fin de la «humanitaria» obliga a los migrantes a una planificación legal mucho más rigurosa. Ya no existirá ese «paracaídas» automático que protegía a quienes no calificaban como refugiados políticos pero que, por la crisis interna de Venezuela, recibían el permiso de estancia. Ahora, el enfoque se desplaza hacia la inserción laboral comprobada y la formación académica como los principales pilares para obtener la documentación. Esto implica que los venezolanos deberán contar con contratos de trabajo sólidos o matricularse en centros de estudio certificados para poder aspirar a la legalidad.
Para las familias en Venezuela, especialmente en regiones como el Zulia donde la migración hacia España es masiva, esta noticia genera una profunda preocupación. La incertidumbre sobre el estatus de quienes ya están allá y los obstáculos para quienes planean salir obligan a una consulta inmediata con expertos en derecho migratorio. España ha dejado de ser el destino con «puertas abiertas» bajo criterios humanitarios, exigiendo ahora una migración mucho más técnica y ajustada a los estándares comunes de la Unión Europea. El mensaje de Madrid es claro: se acabó la excepcionalidad para Venezuela.

Crítica24